TRAICIONAR  LOS PRINCIPIOS

Albert Rivera debió dimitir ayer. La magnitud del fracaso de Ciudadanos sólo es equiparable al éxito que logró el 27-S de 2015 en Cataluña. Entre el Rivera que entonces viajó de Barcelona a Madrid para trasladar el éxito de Ciudadanos a toda España y el Rivera que ayer perdió el 83 por ciento de sus escaños en las elecciones generales hay muchas decisiones erróneas, pero sobre todo dos que suponen la traición de sus principios.

1) La espantada en Cataluña. El partido que nació para contrarrestar al independentismo en Barcelona es hoy la tercera fuerza constitucionalista en Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona. Es duro decirlo, pero Ciudadanos no estuvo a la altura del resultado conseguido el 21-D.

2) El «no es no» en Madrid. El partido que nació para garantizar la estabilidad, la gobernabilidad y la moderación en España es hoy irrelevante. Rivera debió buscar un acuerdo con el PSOE tras el 28-A, a cambio de moderación económica y territorial. La mayor responsabilidad es de Sánchez, pero Rivera ni siquiera le cogió el teléfono.

Ambas realidades tienen un nexo común: el interés personalista del presidente del partido. Todas las decisiones que ha tomado la Ejecutiva de Ciudadanos en los últimos tres años han priorizado el interés de su presidente nacional al interés del partido, y lo que es más importante: al interés de España.

Hubo un día en el que a Albert Rivera ya no le bastó con aspirar a ser el «vicepresidente eterno», el político que moderaría al PP y al PSOE y les permitiría gobernar sin depender de nacionalistas. Ese día soñó con ser presidente y quiso serlo por la vía rápida.

Y se equivocó. A Rajoy le gustaba decir que la ansiedad es mala consejera en política, y tenía razón. Rivera, que ayer debió anunciar su dimisión irrevocable, tomó la peor decisión de su carrera política después de las elecciones del 28 de abril. Se autoproclamó líder de la oposición, cuando no lo era. Seis meses después, los españoles le han penalizado por su excesivo tacticismo y por traicionar sus principios

La pregunta es hoy qué futuro tiene el partido liberal en España. Rivera tiene dos opciones: ser estímulo para la regeneración dejando paso a Inés Arrimadas o ser obstáculo y condenar su partido a la desaparición. The party is over.

Juan Fernández-Miranda ( ABC )