En el «vuelva usted mañana» que dijimos ayer, está el hoy, 5 de mayo, un día después de la agitación política del 4-M, con votaciones electorales a la Comunidad de Madrid, en las que Isabel Natividad Díaz Ayuso, arrasó literalmente.

Demos gracias a Dios, pero sólo a medias. O Dios no procura buenos principios a sus hijos, sino que se los ganen ellos, o al madrileño español no le caben dos ideas en la cabeza como siempre ha sucedido. No entienden o no han querido entender los principios y esencia de VOX, con su urgente necesidad. Y por eso apenas lo recordaron cuando tenían que acordarse y devolverle su gratitud.
Sólo le regalaron un puesto, porque 12 ya los tenía. El inmenso esfuerzo de Rocío Monasterio y Santiago Abascal, que dejaron la piel y casi la vida en esta infernal campaña, apenas fue reconocido. Si eso es así mejor para España, pues bendito sea Dios, porque VOX en las antípodas de los demás partidos, siempre antepone el bien común de la Patria, al interés espurio de un partido político.
Es un grupo social altruista que aglutina esta formación de voluntarios convencidos en que no son de extrema derecha, sino, de extrema necesidad. En ella no hay un solo comprado como en el PSOE y sus sindicatos que lo son todos. Y tenemos a gala tal limpieza; nuestro santo principio austero y estoico, que hicieron de  Sócrates y Jesucristo, ser lo que son. El desinterés material se convierte en Vox, en la voz de la fuerza moral y su razón que puede lucir sin complejos.

Por otra parte está el Fra-Casado, que viene a recoger las nueces que ni son suyas ni le pertenecen; cállate y estarás más guapo, como debías haber hecho el día de la moción de censura, y con el remate que diste después cada vez que echabas la lengua a pacer escupiendo mierda a VOX.

Veo en Pablo Casado como en Rajoy, a unos personajes indeseables, a los que debemos el estado actual asqueroso hasta el 4 de mayo. Creo que Isabel Díaz Ayuso -lejos de la corrupción-, va a conseguir hacerlo bien en medio de esta jungla nauseabunda que es hoy la política.

Me sorprende el votante de VOX que dice: yo soy de VOX pero voto a Ayuso. Eso denota falta de principios, valores y virtudes. Es la anulación de la mitad de su personalidad, sin justicia, compasión, ni misericordia de Dios. Ese comportamiento es propio de los Meapilas. Ya se sabía que Ayuso iba a estar muy votada y por eso la que necesitaba ser apoyada era Rocío, con el más justo reconocimiento.

La realidad siempre evoluciona o retrocede a lo bestia, como casi nadie imagina, en este pueblo de extremos, incapaz de encontrar el centro de equilibrio. A un servidor, ayer y otras veces, apoderado de VOX, le gusta sentir las vibraciones del ambiente y se pone a la entrada para ver a los que entran y sobre todo cuando salen.

No observó ni el primer guiño de complicidad; sólo las miradas asesinas de las siervas de la pistolera, Mónica García, o las de cualquier «amigo» de VOX… sin que entendamos el motivo de su odio. Parecía que el pueblo, alienado, se hubiera vuelto loco con el narcotizante efecto Ayuso. El náufrago que le va la vida en ello y busca desesperadamente una tabla a donde agarrarse.

También parece haber habido otra suerte a medias, con el lance supremo de Pablo Iglesias, en la decisión de macharse, que se la creerá el que quiera. Un comunista nunca dice la verdad y hace que se muere para lograr sus fines.  Seguirá haciendo todo el daño que pueda donde quiera que se ponga; cual «rata de dos patas… rata inmunda, animal rastrero…» que dice la canción de la mejicana, Paquita la del Barrio.

También ha habido justicia, no todo van a ser medias tintas. Como «Roma no paga traidores», Ciudadanos que provocó indirectamente estas elecciones, ante la sombra de traición de Aguado, a la Presidente Ayuso, con una moción de censura dando sus 26 escaños al PSOE, para derrotarla por la puerta de atrás.

Fue advertida de la maniobra por Rocío Monasterio, y convocó a tiempo estas elecciones, con el gran acierto visto. Y Ciudadanos perdió sus 26 escaños como era de justicia. Cuando limpiaron con lejía el suelo en Vallecas, por donde había pisado Vox, Inés Arrimadas, seducida por el Psicópata Egocéntrico de la Moncloa, no quiso acordarse de que en Cataluña, a ella, le habían hecho lo mismo. Con tanta limpieza la borraron de la escena política madrileña.

Hay mucho malo aquí, y sólo a veces, la justicia divina deja su huella. Hay mucha «mala gente que camina y va apestando la tierra», según el machadiano verso. Hay mucha doble moral, con los que juegan a ser buenos, según les convenga.

Que interpretan la religión conforme a su egoísmo, sin tener en cuenta el prójimo, al que dispensan el mismo odio que excesivo amor atropan para sí. Con esos amigos no se necesitan enemigos. En su alma ya ha anidado la traición y de ellos no hay que fiarse.

No hay que fiarse de la mitad de la cuadrilla… y de la otra mitad, tampoco. Sólo de los limpios de corazón y fuertes de espíritu, aunque estos sean los menos.

Fígaro ( El Correo de España )