Para creer en Pedro Sánchez, sólo se necesita ser parecido a él: ególatra, un psicópata sin empatía ni conmiseración por el prójimo. Para creer en quien no cree en nada de lo que debe creer, hay que ser también un incrédulo. Y como no cree en nada, más que en sí mismo, se supone, menos o nada en su Patria, pues todo le importa lo mismo, absolutamente: Nada.

Salvo su complejo de diosecillo, por encima del Rey, la Constitución y la Justicia. Por encima de Dios si creyese en él. Mentir sistemáticamente y chupar cámara que le encanta como buen vanidoso, y hablar más que un sacamuelas, eso sí que es lo suyo. Carece de principios, valores, moral y conciencia. Es una verdadera pena como persona. Y como presidente, mucho más.

Su predecesor, es  el complemento y la antítesis a él. A Mariano no le gustaba hablar ni la farándula, o el mamoneo, ni lucirse del más guapo y listo. A lo mejor a Mariano, sólo le gustaba el vino. Era una momia egipcia. Y como tal se callaba y nunca decía nada, haciendo así creer que lo atesoraba todo, que con grandes secretos, valía más por sus silencios. No era cierto. No decía nada porque no tenía nada dentro, pero esto nadie lo imagina de los que tanto callan. Jamás he visto a un gallego más inútil.

No se arrancó jamás y consumía la paciencia a un santo. Un registrador de la propiedad que no entiende la propiedad ni le gustan las fronteras. Tras el loable y oportuno discurso del Rey, cuando el golpe de estado de estos delincuentes que ahora sueltan, no comentó nada, y en una entrevista que le hicieron poco después, solo se le ocurrió descolgarse conque, el que mandaba era él y que haría algo cuando lo considerara necesario…

Es decir, cuando le diera la gana que es nunca, como así fue. Encima sacando pecho de gallito con cierta chulería que tampoco le pegaba. Seguro que si al fin hiciera algo, ya no haría falta, porque sería tarde. No se ha visto hombre más nefasto que dio paso al loco de Pedro Sánchez. Mariano Rajoy es un colaborador necesario para el mal que hoy tenemos con Pedro Sánchez.

Es un hombre puente entre dos hombres perversos para que ejecuten su maldad. Entre el diabólico ZetaP y el falso doctor, Falconetti que sueña con cargarse al Rey y nombrar Presidente de la Tercera República, que pudiera ser él.

Por esa República 3ª ya brindó puño en alto ZP, tras el 11-M. Eso es lo que tienen en mente, al igual que Rajoy que no tenía nada. Y la cacareada república Catalana, no es más que lo premonitorio, a esa tercera española.

En esas están. La enfermedad que ya venía gestándose antes del 11 M, se hizo ostensible desde esa fecha fatídica del 2004, con el infausto ZetaP, el mayor amigo de la Eta y del mal. ZP hizo más daño que la guerra civil, y trajo la siguiente que es la que ya tenemos en sus albores; Rajoy, sacó mayoría absoluta porque le votó hasta la izquierda del hartazgo y daño que hizo ZP.

Le votaron para que cambiara las cosas que hizo mal su antecesor, pero jamás le criticó nada, ni en la oposición ni en el gobierno y siguió la misma política contra España. Esto tenía que reventar y ya reventó. Reventó con el ZP bis, que es Falconetti. Hasta hoy desde 2004 no reinó en España más que la mentira, la corrupción y el imperio del mal que es la izquierda.

El falso buenismo, lo político correcto y la estupidez; todo de mano de la orgullosa izquierda que no trajo a España más que la iniquidad: odio, división y mierda. Y la dejó como había anunciado Alfonso Guerra, que no la conocería ni la madre que la parió.

Lo que tenemos lo trajo la izquierda, en principio, y después con la ayuda de la derecha que se corrompió al socaire. Gracias a los votantes que presumen ser de izquierdas, «progresistas», y otras mentiras y contradicciones más, en contra de los que al no pensar igual les escupen cualquier disparate, empezando por fachas y cavernícolas.

No se ha visto cosa más sectaria, radical y sinvergüenza que la izquierda que son sus votantes, imagen de sus votados que les representan. La mayoría es así. Enfermos de estupidez, locos y endemoniados. Aunque no pueden ser todos igual de malos, por fortuna, dentro de la sinrazón que les asiste.

Una sinrazón que nos lleva a esta locura que por sus efectos reales produce malestar, pesimismo y desasosiego. Esa es la sociedad que tenemos, sin fe, esperanza ni caridad, y plagada de problemas, gracias a la izquierda que todo lo malo lo empezó y alimentó. Más de media España es de izquierdas. Y no se cansaron de hacer daño.

La derecha nunca se metió en política, solo pensó en trabajar. Ahora parece que no le queda más remedio si quiere salvar el pellejo. ¿Han visto algún comunista que sea trabajador?  Son los más vagos del reino que quieren destruir. Su trabajo consiste en quitarle a la derecha lo que trabajó de verdad. Su labor también consiste en embarrar el río y echar leña al fuego.

En la izquierda todo es al revés de lo que predican. Y frente a estos locos, están los tibios que van al sol que más caliente. Dios nos libre de los tibios, y de los que van de víctimas, porque nos harán pagar caro todas sus frustraciones. Estos indecisos deciden finalmente las votaciones, que siempre se estancan, y votan a la izquierda aunque no sea más que por joder. Pues en España casi todo se suele hacer así.

El buenismo o invento de la izquierda es el veneno de la justicia. El primer golpe que asestó la izquierda fue a la justicia, liquidando la división de poderes, adiós democracia. La justicia no es buena ni mala, es solo justicia. La izquierda está especializada en la corrupción, repartir dinero a los suyos, y la compra de estómagos agradecidos. Por eso siempre acaban pronto con el erario público, cuando lo cogen por banda.

Lo político correcto es otro invento suyo más falso que Judas. Una trampa más marxista. La estupidez que siembran las televisiones, es la síntesis de todas las maldades, y sirve para aborregar y drogar a la juventud; también para reírse de la derecha no corrupta, comprobando cómo le roban su dinero. Estos individuos disfrutan haciendo daño porque son así de malos y retorcidos.

Y finalmente, la hoja de ruta, es el itinerario que siguió Rajoy, con su flojera y falta de personalidad, y que consumó Pedro Sánchez, o está a punto. Pues después de quitar el otro día en Cádiz a José María Pemán, o profanar la tumba de Franco y verlo volar por los aires en helicóptero, ya no sé con qué más nos pueda sorprender. Que nos haga volar a nosotros.

Pues eso de hacer volar les encanta, como Margarita Nelken, hizo con los mineros asturianos, volando el alcázar de Toledo en 1936. El camino nos lleva al comunismo, hoy disfrazado con muchos nombres, pero que lo vemos palmariamente en Corea del Norte, pasando por  Cuba y Venezuela.

Por eso ZP y Falconetti, son admiradores de tipos como Nicolás Maduro, que hundió en la miseria y desesperación a Venezuela, y se ven en ese mismo espejo.

Fígaro ( El Correo de España )