«Sánchez anuncia un paquete de medidas con 206 millones de euros». Rogaremos a Dios y a todos los santos y santas para que el «gafe» no alcance a todo el bellísimo archipiélago.

Tres visitas del ciudadano Sánchez y, aunque muy damnificada aún resiste la isla canaria de La Palma y sufren sus habitantes (estarán próximas las elecciones; habría que ser muy ruin para utilizar la desgracia de tantos, para alcanzar beneficio personal en las urnas pero ¿quién sabe?). ¡Diez  ministerios involucrados!

El refrán dice que «reunión de rabadanes, oveja muerta» y «cuanto más bulto menos claridad». Todos sabemos de la ciencia de los refranes. Y menos cuando hay tanto bulto inútil.

Diez ministerios, entre ellos -¡agarrémonos que vienen curvas!- el de Transición Ecológica y el de Reto Demográfico (MITECO, para los amigos) con sus imprescindibles «comisiones de expertos» que -¿qué harían sin ellos el ciudadano Sánchez y sus ciudadanos y ciudadanas ministros y ministras, con tan escasas «luces» que les alumbran?- evalúen daños y expongan las medidas necesarias para solucionar el desastre ecológico y la ruina económica de tantas personas.

La preocupación de las persona de humilde inteligencia, salvo por acierto milagroso, siempre se inclina por aquello que teniendo su importancia, no es en lo que más se debe cuidar su estado de salud.

Al ciudadano Sánchez, como a su ciudadana ministra Reyes Maroto, parece que lo que les quita el sueño es el turismo, por encima de cualquier otra cosa, por lo que se tienen tomada como tarea principal de tranquilizar al turismo, al nacional y extranjero, ofreciéndoles las llamas, el humo, la lava, los cascotes y los pueblos semi sepultados por el volcán, como un grandioso espectáculo del que, gracias a su gobierno progresista, pueden gozar gratuitamente.

No me ha sido posible en el ordenador, soy lego en ese oficio, encontrar el tanto por ciento con el que el turismo incide en el PIB de La Palma, y tampoco he conseguido saber si de manera radical han renunciado a ir allí. Es igual; da lo mismo en cuanto al % que sea pero, si las plataneras es el 50% del PIB de La Palma, habiendo otros factores que en la cantidad que sea incide, el turismo no puede ser nunca mayor que a donde indica el «erecto plátano» palmero que según las cifras recogidas en La Palma, más de cinco mil agricultores se dedican al sabroso cultivo del plátano. Lo que en una comunidad que no sobrepasa la cantidad de noventa mil habitantes, ese cultivo cubre las necesidades de más de diez mil.

En la zona afectada por las cenizas del volcán, ya se verá cómo ha quedado la tierra y si es posible inmediatamente empezar de nuevo, habría que esperar de nueve a doce meses para que el árbol empiece a dar sus primeros frutos.

Una espera así, en un negocio que ya viene poco lucrativo para sus productores, sin la ayuda adecuada del gobierno insular y del gobierno nacional acorde a su importancia, que es la manera de actuar de esas autoridades, es posible que en un plazo muy corto, las plataneras de La Palma ahora, y de las de las demás islas, entrarán a formar parte del gran abanico de añoranza, no sólo de los canarios, sino de todos los españoles.

Eloy R. Mirayo ( El Correo de España )