TRIPARTITO CONSTITUCIONAL

SI EN EN LUGAR de estúpidas negociaciones, distensiones arbitrarias y palabrería deshabitada, se emprendiera una coordinada acción eficaz, la podredumbre del secesionismo catalán no continuaría infeccionándolo todo y, en tal forma, que, de seguir así, se desencadenará la violencia para desgracia general. El desafío secesionista llegó ayer al límite en la Diada excluyente. La sandez de algunos políticos es de tan grueso calibre que bordeamos ya los barrancos de la fractura territorial de España.

Hay un primer paso que resulta necesario negociar sin más demora. Los tres partidos constitucionalistas deben formalizar un frente común para enfrentarse al órdago separatista catalán. PP, PSOE y Cs, discrepantes en todo lo que se puede y se debe democráticamente aceptar, tienen la obligación histórica de superar la obsesión partidista y aunar esfuerzos en el trabajo por el interés general. Si se demora más tiempo esa alianza, será demasiado tarde para enderezar la crisis catalana y saltará por los aires el espíritu de la Transición, la concordia y la conciliación entre los españoles, la integridad territorial de una nación que mantiene su unidad desde hace cinco siglos.

Desgraciadamente, los analistas más sagaces no creen que Pedro Sánchez, Pablo Casado y Albert Rivera puedan ponerse de acuerdo ni siquiera para garantizar el respeto a la Constitución en toda España. Hasta ese punto hemos llegado. Que el presidente marioneta de la Generalidad, el racista Torra, se permita insinuar públicamente que no acatará las sentencias del Tribunal Supremo si no le complacen y que abrirá las cárceles para que escapen los presuntos golpistas, es una atrocidad de tal calibre que resulta difícil encontrar precedentes históricos en España por lo que respecta a gobernantes con responsabilidades de altura.

Cautivo de los votos secesionistas para mantener sus posaderas sobre la silla curul de Moncloa, zarandeado por el inteligente líder antisistema Pablo Iglesias, Sánchez no tiene otra vía política decente que renunciar al disfrute de las mieles monclovitas y convocar elecciones generales. En todo caso, antes o después de esas elecciones, resulta imprescindible la alianza de los tres partidos constitucionalistas para hacer frente al secesionismo catalán con las armas que la Constitución ha previsto, empezando por una aplicación contundente del artículo 155.

Luis María Anson ( El Mundo )