SI YO TUVIERA UNA ESCOBA

El columnista ibérico se ha convertido en comensal forzoso de un bufé de Rodizio en el que tientan su carnívoro apetito muchas más vituallas très saignantes de las que caben en sus mandíbulas. La actualidad parece una barbacoa de chuletas a la brasa. ¿En cuál de ellas hincar la tecla? Renuncio a hacerlo en la zarrapastrosa fuga de ese rapero con nombre de agua tónica del que dicen que se ha largado por la escalera de incendios al país en el que todos los malhechores tienen cabida.

Es ése un tema agotado ya por Puigdemont y sus bufones. Renuncio también, por déjà vu, a comentar la tediosa evidencia de que España, de euroorden en euroorden y de portazo en portazo, sigue siendo el hazmerreír de Europa. En Flandes ha vuelto a ponerse el sol y en Telemadrid también. ¿En qué cabeza cabe apartar de sus funciones al culpable de haber acudido a un encuentro transversal de homenaje a la nación organizado por uno de los dos únicos partidos que se atreve a hablar de España?

 ¿Es acaso preceptivo firmar un documento de adhesión al gobierno para trabajar como periodista en una cabecera pública? Algo parecido me pasó una vez, amigo Acosta, cuando en 1993 quiso prohibirme el director de TVE que interviniese en un debate electoral dirigido por Mercedes Milá en Antena Tres. Lo hice, ganó el PSOE por los pelos y acabé de patitas en la calle. En cuanto al pabliscito qué decir que ya no hayan dicho mis colegas. El bolchevismo siempre ha sido asambleísta, esto es, oclocrático, como lo fueron los nazis. Nihil novum: Día de la Marmota Soviética. Proverbial era la afición de Stalin y sus procónsules a construirse dachas de pésimo gusto en lugares alejados de la chusma.

 El machirulo y cipotudo Caudillo podemita y su Carmen Polo ya tienen pazo. ¿Pasará a ser el de Te Irás cuando las próximas elecciones canten bingo? Tic tac, señor Iglesias. Rien ne va plus. Sírvale de consuelo y paliativo el laxante de que no estará solo en las letrinas. Llegó por fin el veredicto de la Gürtel y pronto se abatirán sobre el cuello de sus víctimas las restantes espadas de Damocles. ¡Menudo socavón el que va a abrirse en las Cortes el dies irae en que las urnas lleguen! Casi todos los escaños cambiarán de posaderas. Perdónenme la grosería, pero es de suponer que tres de los grandes partidos se vayan a tomar por ellas. La Gran Mudanza ya ha empezado. Azaroso es, no obstante, que llegue en tiempos de tanta tribulación separatista.

Fernando Sánchez Dragó ( El Mundo )

viñeta de LindaGalmor