TV3 CENSURA A ” EL PAÍS ”

El buque insignia de PRISA, que durante tres décadas largas ha sido el escudo mediático de la inmersión lingüística, de la impunidad judicial de los Pujol y de todas las tropelías del separatismo catalán, ha sido objeto de lo que, en mi opinión, es uno de los atropellos más escandalosos que ha padecido la libertad de expresión, a manos de un juzgado de Barcelona. No he visto muestras de apoyo a El País en los demás medios, porque cada uno recoge lo que siembra, y quizás yo debería ser el último en salir en su defensa, porque he padecido como nadie la corrupta utilización prisaica de los tribunales de justicia para acallar a sus enemigos ideológicos o rivales profesionales, EL MUNDO entre ellos. Sin embargo, al ojear la noticia de la condena a El País me quedé realmente estupefacto. Una cosa es desear el mal al malo y otra no ver que el mal está en todas partes y afecta a todos.

Desde que empezó el golpe de Estado en Cataluña, que este miércoles inaugura nueva temporada de soponcios y sorpresas, porque gracias a las elecciones adelantadas sigue intacto, varios medios nacionales hicieron la prueba de seguir durante un día o dos, sin interrupciones, la programación de TV3. La razón, aparte de la libertad de expresión que se supone nos asiste, era la denuncia de los partidos no separatistas pidiendo su cierre o un cambio radical de dirección, por la escandalosa manipulación informativa y el descarado apoyo al Golpe.

El resultado fue el habitual: la denuncia de la parcialidad de un medio público convertido en abogado del odio a España y al régimen constitucional. El País, lento ballenato rajoyano, lo había hecho el último, pero lo hizo. Y contra él ha ido TV3, no sé por qué, exigiendo el derecho de rectificación por una opinión adversa a algunos de sus programas.

Pero una jueza, en vez de recordar a TV3 que como medio público debería respetar, primero, la democracia, y luego, el derecho a criticarla de los que pagan sus derroches, ha ordenado la inserción de la crítica de TV3 a El País… en El País. Y lo hace, literalmente, «sin entrar en si la información es veraz o no». ¿En qué queda la libertad de expresión? ¿Y el artículo 2 de la Constitución? ¿Permitirá la juez que, a base de rectificaciones, los medios defensores del orden constitucional, enmendemos toda la programación de TV3?

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )