TV3, UNA CADENA PUBLICA AL SERVICIO DEL SOBERANISMO

La falta de independencia es un mal endémico de los medios de comunicación públicos, sean de ámbito estatal, autonómico o local. Televisiones y radios han obedecido secularmente las órdenes del Gobierno de turno actuando como correas de transmisión del partido en el poder y haciendo gala de un descarado sectarismo. El resultado inevitable es una galopante pérdida de credibilidad.

La ley de creación de la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió (1983) establece que su programación se inspira en “el respeto a los principios que informan la Constitución española y el Estatuto de Autonomía de Cataluña, y a los derechos y libertades que en ellos se reconocen y garantizan”. Afirma que estará regida por la objetividad, la veracidad y la imparcialidad de las informaciones, el respeto a la libertad de expresión, el pluralismo político, cultural, lingüístico, religioso y social, y la promoción de la lengua y la cultura catalanas.

Finalmente, y gracias a una enmienda presentada por los socialistas en el Senado, TV3 y Catalunya Ràdio no estarán afectadas por el artículo 155. Pero ahora más que nunca hay que exigirles a los medios públicos catalanes que actúen con independencia y garanticen una información veraz, objetiva, equilibrada y plural. Compromisos que también ha de cumplir RTVE, dirigida por un periodista designado por el PP. Ambas televisiones deberían poner el contador a cero y operar, definitivamente, al servicio de (todos) los ciudadanos.

Rosario G. Gómez ( El País )