La decisión de Hungría y Polonia de vetar el presupuesto plurianual europeo 2021-27, lo que conllevaría la paralización en seco de los fondos previstos para la lucha contra la recesión económica causada por la pandemia, es un chantaje inasumible que comprometería especialmente el intento de recuperación de España.

Ambos países no quieren que la entrega de ayudas a cada país quede vinculada al respeto estricto del Estado de derecho, lo cual no solo contraviene el espíritu real de respeto a la legalidad con el que se creó la UE, sino la esencia misma de las libertades.

Si prosperase ese veto, el daño para España sería irreversible y la llegada de los 140.000 millones previstos se dilataría indefinidamente.

El Gobierno puede alegar -como siempre- que no está preocupado y que España se seguirá endeudando con tal de no solicitar el rescate condicionado del instrumento MEDE, «hombres de negro» incluidos.

Pero error por error, chantaje por chantaje, el ciudadano seguirá siendo el único castigado.

ABC