Probablemente, este artículo “escandalice” a muchas almas “sensibles”, pero soy castellano y además palentino y –como español–me enorgullezco de ambas cosas. Cuantos han nacido en Castilla y llevan en sus venas la misma sangre –capaz de descubrir América, civilizarla y cristianizarla– somos gente sin complejos de inferioridad y, con mayor razón, ante quienes, por genes,  solo piensan en su ombligo.

He proclamado, lo mismo en el extranjero que en nuestro suelo, esta verdad: fue Castilla quien inició ese gran proceso que nos llevó a ser Imperio. Luego, eso sí, lo regaló todo a España (que, “en pago” nos dejó en piel y huesoso)

Nada me hace reír tanto como los “derechos históricos de Cataluña y Vascongadas”, merecedores de “trato especial”, pues jamás pasaron de  ser “apéndices” respectivamente de Aragón y de Castilla aunque con estilo diferente: “Bilbao fue un ‘señorío’ siempre leal y orgulloso de servir a Castilla”, y Cataluña un incordio constante para Aragón”.

La verdad no ofende –y si alguien se ofende tiene doble trabajo—por tomar a mal mi fidelidad a la idiosincrasia de mi tierra. Allí teníamos cuando yo me eduqué, muy en cuenta la sabiduría del Pueblo, “cuajada” en refranes, y no hacíamos mucho caso de los consejos de Don Quijote a Sancho, sobre su uso. Nos ajustamos al dicho: “Nosotros somos así…”

Lo vivido hoy y los últimos años, nos invitan eso de: “Un clavo, saca otro clavo”, basado a su vez en esta realidad: “No hay cuña que más apriete que la del mismo palo”

Esto lo sabía y lo aplicaba muy bien José Antonio Primo de Rivera. Por eso cuando la derecha (siempre “bobalicona” por no llamarla con un insulto) gasta su inteligencia y energías “en bonitas frases” tanto en el Parlamento como en la prensa o en sus  discursos políticos, él, ve claro y sobre todo “actúa” con eficiencia.

No duda: ¡Al comunismo, al marxismo, al separatismo, a los enemigos de España de todo género –nacionales y mundiales—no se le  derrota cono sino con pistolas, y las urnas tienen como destino “excelso”, los cubos de la basura!

Y no por ser enemigo de la Libertad o menosprecio a la verdadera opinión pública sino por todo lo contrario, para impedirle la esclavitud impuesta por los medios al servicio de Satanás, y de ser utilizadas para reírse de las necesidades y opinión de la gente libre e inteligente.

Sabiendo que ese sistema llamado “democracia” conduce infaliblemente a la esclavitud de los pueblos, —si antes no lo impide, como la ha probado siempre la historia—la espada del soldado…

Amigos lectores: Solo cuentan los resultados probados, la experiencia y la Historia.

Hoy, la Sinagoga de Satanás gobierna España a su gusto. Lo ha hecho posible su  “perfecta organización” mediante los miles de agentes siempre camuflados de “amantes de la Liberad”. Es dueña de la calle con esos grupos de criminales que imperan en  Barcelona y aspiran a lo mismo en Madrid –los “GPR”—y las miles de “asociaciones”—la inmensa mayoría sin socios o con media docena–mediante las cuales controlan nuestra sociedad.

Ahora bien,  ¿quién se les opone? ¿Quién defiende a España y a los catalanes –en su mayoría antiseparatistas–?

–¡Nadie! El Gobierno es un traidor canalla.

El  “leitmotiv” de mi acción política siempre ha sido “PEDIR ORGANIZACIÓN” pero he fracasado totalmente.  Estuve a punto éxito, “organizando” Fuerza Nueva,  pero los que “marcaban” a Blas Piñar –es inevitable ese “marcaje” cuando la Sinagoga ve el peligro, ¡y Blas era el “único que les asustaba”!—elegí la dimisión  a los cinco meses de haber aceptado la Secretaría General de Fuerza Nueva y la Gerencia de la Revista. Probablemente debería haber elegido ser “héroe y mártir”, pero tenía cuatro hijos y una mujer.  , Espero que Dios no me lo tenga en cuenta.

Sigamos, José Antonio, sabía lo que hacía y salvó a España porque sin las pistolas de los falangistas, los marxistas se habrían adueñado de la nación. Pero fueron precisas unas cuantas muertes en la calle para que muchos abrieran los ojos y se  decidieran Mola y los Generales “avispados” a poner remedio.

Como católico siempre he tenido mis obligaciones políticas y, como por suerte he podido estudiar Historia Universal y también de la Iglesia conviene recordar, aquí, alguno de los éxitos  y fracasos de los obispos y el Vaticano, en esa materia. La ingenuidad o la estupidez de los obispos mejicanos fueron culpables del asesinato de los cristeros al traicionarlos cuando ya tenían la victoria en sus manos.

El “desastre de México”, le abrió los ojos a SS. Pío XI, mejor asesorado por los obispos españoles. Estos  ayudaron a los “nacionales” en su Victoria, “informando adecuadamente” a los obispos de todo el mundo con la  famosa “Carta” –de obligada lectura para a todo español ilustrado. Claro que,  entonces el “líder” era el Cardenal Gomá –sin “Conferencias Episcopales–, y hoy lo es “Omella”, quien mal puede aconsejar a un papa que se hace llamar Francisco a secas.

Comparen las consecuencias de dos conductas en el espacio de “siete años” (Cuanto se traicionó a los “cristeros”, yo tenía un  año;  cuando  la Jerarquía Española apoyó el Alzamiento, tenía ocho). Desde 1929 México es un infierno masónico, que ha arruinado a una nación riquísima. ¡Noventa y dos años de esclavitud sionista! Tras la Victoria  España vivió  “cuarenta años de oro”  interrumpidos y liquidados por la Democracia sionista y masónica del 78,  que nos ha hundido en la cloaca política, social, sanitaria y económica actual.

Estamos hoy diez veces peor que hace  noventa años pero no tenemos ningún José Antonio,  ni ningún Mola y, menos aún,  un clero patriota en su mayoría y consciente de su misión. Seremos los guerrilleros llamados “ultra” quienes, pedimos “valentía y organización” a quienes tienen  posición y medios para salvar a España.

Y recuerden:  UN CLAVO  SACA OTRO CLAVO. ¡Ese es el único método!

Gil de la Pisa ( El Correo de España )