Ciertamente, y vamos a dejarnos de eufemismos, lo que ha hecho el señor Sánchez Pérez-Castejón con el Rey y Cataluña es un crimen de Estado, sí, un crimen, que no un Golpe, porque este hombre no está pretendiendo cambiar el Estado (que también) sino acabar con el Estado para quedárselo él en propiedad.

Este hombre está claro, quiere la Dictadura y a la Dictadura nos lleva.

Hoy, no lo duden, es el 18 Brumario de aquel Napoleón que se quedó con el Poder en una acción de fuerza disfrazada de legalidad.

«El arte de un golpe de Estado –diría aquel Dictador nato- está en darlo con la apariencia de legalidad, sin que se note».

 Miren ustedes, que el Jefe del Estado (sea Rey o fuese Presidente de la República)  no pueda visitar o acudir a cualquier punto del territorio nacional  es grave, gravísimo, pero todavía lo es más si el Presidente del Gobierno lo impide como «pago» a unos Partidos que están reclamando la independencia y para seguir en Poder.

¡Dios, y más grave será si las Fuerzas Armadas, el Tribunal Constitucional y el propio Rey callan y consienten que un insensato, ambicioso, trepa y dictador nato siga al frente del Gobierno!

Julio Merino ( El Correo de España )