UN DÍA CUALQUIERA EN LA ESPAÑA DE HOY

Entonces amaneció y muy de primera hora los ciudadanos condenados por actos de sedición desde el Parlamento de Cataluña llegaron a ese mismo lugar escoltados por Mozos de Escuadra de paisano. El jefe de todos ellos, Oriol Junqueras, anunció su intención de volver a cometer el mismo delito por el que había sido condenado. Y lo dijo después de ser recibido en la puerta por el presidente de la Generalidad, al que el Tribunal Supremo ha privado de los requisitos para seguir ocupando esa magistratura, pero que ahí está.

Y después de ese desafío al Reino de España, la portavoz del Gobierno anunció que el presidente Sánchez mantiene para el 6 de febrero su cita con el delincuente condenado, dado que ya estaba programada. Y si fuera pillado violando a una anciana, pero no hubiera sido condenado todavía -ahora lo ha sido- ¿también se mantendría la cita? Digo lo de la anciana porque hoy en día es un delito menor comparado con acostarse con jóvenes de quince años…

Y ese mismo día vemos a la portavoz del Gobierno explicando que la ilegítima vicepresidenta de la República Bolivariana de Venezuela no pisó suelo español, pasándose -la portavoz- por la entrepierna un auto del Tribunal Constitucional en el que se establece que ni las pistas ni las aeronaves internacionales que no sean de Estado -Delcy Rodríguez aterrizó en un vuelo privado- están fuera del territorio nacional.

Y para cualquier avión, incluidos los de Estado, el espacio aéreo español y las aguas territoriales españolas son tan España como la Puerta del Sol. Pero ya sabemos que en esta España da igual mentir. Rodríguez violó la prohibición de entrar en nuestro espacio aéreo. Es irrelevante si se bajó o no del avión -y vaya si se bajó- pero la portavoz del Gobierno miente, como antes lo hizo Ábalos, y no pasa nada porque desprecian profundamente a los ciudadanos de a pie como usted y como yo.

Y un día como ayer supimos que el presidente de Red Eléctrica Española, Jordi Sevilla -que no tiene fama de ser un fascista-, dimitió de su cargo -en el que tenía una retribución equivalente a ocho veces la de un ministro- porque una vicepresidenta del Gobierno, Teresa Ribera, tiene a su marido colocado en la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y prima el criterio de su consorte sobre el del presidente de REE.

Teniendo en cuenta que el vicepresidente Iglesias tiene a su mujer sentada en el Consejo de Ministros, urge saber a qué se dedican los consortes/parejas/amigos íntimos de las vicepresidentas Calvo y Calviño. El 50 por ciento restante está en cargos de designación política.

Y en ese mismo día la «negra» (con perdón) del presidente del Gobierno, Irene Lozano, que durante los quince meses en que ha sido secretaria de Estado de España Global ha laminado el espectacular trabajo que hizo Carlos Espinosa de los Monteros «gratis total» durante algo más de seis años, es nombrada presidenta del Consejo Superior del Deporte.

Cuando Sánchez llegó al Gobierno en 2018 y engendró su «Gobierno bonito», anunció el nombramiento al frente del CSD de «una figura indiscutible del deporte», que resultó ser María José Rienda, excampeona del mundo de esquí.

Tan relevante fue nombrar a «una figura indiscutible del deporte» que ahora la ha sustituido una mujer a la que no se le conoce ni la más remota relación con ese mundo. Y es el único sobre el que ahora tiene atribuciones. Pero ella escribió un libro y…

España, año de gracia de 2020.

Ramón Pérez-Maura (ABC )