Todos sabíamos del peligro que nos acechaba y por eso la buena gente de Madrid votó sensatez y arrasó a una izquierda socialista desnortada con un candidato que encarnó la idiocia más absoluta y que se quemó, le quemaron sus colegas sin escrúpulos como él. El terremoto de la derecha dio un tiro de gracia a los pajarracos de Podemos que en poco tiempo se convertirá, tras la huida del cheposo, en otro UPYD.

Todo salió fenomenal para una presidenta que se ganó la confianza de los madrileños bien nacidos. Con 65 escaños y con los 13 de VOX, que solo han subido un escaño, puede gobernar con soltura, pero profundizando un poco más en lo acontecido pueden surgir no pocas dudas de lo que puede pasar a partir de ahora.

Hay que recordar que el PP de Casado utilizó en un momento muy delicado de su partido a Isabel Díaz Ayuso como un simple fusible para que en el caso de que se fundiera terminara allí la amenaza real de un cortocircuito que evitara calcinar al partido.

Lo que le debió de dejar sorprendido a Casado es que entre los «fusibles» barajados para un posible sacrificio eligió a una persona honrada y valiente que tuvo que actuar en los peores momentos de una pandemia y de una situación social y económica que nos avocaba a la ruina total.

Ella, con gallardía y sentido común, contra todos, incluso soportando fuego amigo dirigido desde la sede de su partido, llevó a buen puerto una situación muy complicada que la ciudadanía aprobó con un voto agradecido y masivo. Pero hay algo inquietante después de la euforia. Esta reelección es solo por dos años y Ayuso sabe del voto prestado y del peligro que supone el «sorpasso» de Más Madrid a un Partido Socialista diluido en mil errores.

Lo de la sorpresa del salto del partido de Errejón, aunque en principio no parece extrapolable a nivel nacional, va a servir de acicate para intentar en estos dos años poner las cosas muy difíciles a Isabel haciendo todo lo posible para socavar la gobernabilidad de la Comunidad.

Hay que recordar y tener muy en cuenta que estos son una escisión de Podemos con todo lo peligroso que esto supone para la ciudadanía. Estos son comunistas antisistema como los otros y están soplando en la nuca de Díaz Ayuso. Saben que tienen dos años para hacer su trabajo de acoso y derribo y van a ir a por todas y, lo que es más peligroso, de cualquier forma que puedan.

Cuando vi al lamentable Casado en el balcón de la calle Génova haciendo el ridículo al ponerse la medalla de un triunfo que no le corresponde mientras las gentes en masa gritaban reiteradamente el nombre de la presidenta, comprendí lo que podría pasar en poco tiempo justo después del colocón de votos, promesas, abrazos envenenados y besos de Judas y me surgió esta pregunta que es título también de este texto

¿Un espejismo? Yo por desgracia no lo descarto.

Alejandro Descalzo ( El Correo de España)