UN GOBIERNO INCAPAZ DE CONTAR LOS MUERTOS

El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, fue ayer incapaz de explicar por qué su departamento no puede dar una cifra real de muertos por coronavirus, algo realmente inadmisible después de casi dos meses desde que la pandemia comenzó a llevarse vidas.

Campo se resiste a reconocer que las cifras de fallecidos por la enfermedad no se corresponden con la realidad, como denuncia el Tribunal Superior de Justicia de la Junta de Castilla-La Mancha, pues no incluyen a quienes murieron sin haber sido diagnosticados.

Como el resto de sus compañeros de Gobierno cada vez que se denuncian actuaciones negligentes, prefiere cargar contra la oposición. Su única respuesta en el Congreso fue reprochar al PP estar «insultando» a las «personas fallecidas y a sus seres queridos».

Pero el ministro hizo algo más. Acusó a la oposición de cuestionar la confianza en las instituciones, como si la crítica a su gestión fuese una crítica al sistema. El primer deber del Ejecutivo con las víctimas es contarlas bien.

Pero aunque se niegue a reconocer sus errores, el Gobierno deberá afrontar una avalancha de reclamaciones por posible imprudencia grave con resultado de muerte, especialmente en las residencias de ancianos, por distribuir a sanitarios material defectuoso.

El Mundo