¿ UN GOBIERNO O UNA AGENCIA DE COLOCACIÓN ?

Deben quedar aún unos días para que se conozca en su totalidad la composición del nuevo Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos y ya vamos por cuatro vicepresidencias.

El espectáculo que están dando uno y otro partido, anunciando por su cuenta (y sin informar al socio) de cuáles serán sus piezas en el Consejo de Ministros y las presuntas competencias que asumirá cada formación, refleja la artificialidad que ha guiado esta alianza «progresista».

Sobre su eficacia solo caben malos pronósticos una vez exaltadas por los firmantes del pacto las líneas generales de su acción de Gobierno, dirigidas hacia un propósito sectario en el manejo de las prioridades políticas y dinamitador de las reformas puestas en marcha durante legislatura y media por el Ejecutivo del PP.

Lo que sí está claro, habida cuenta del gigantismo de la nueva estructura gubernamental, es que a los españoles les saldrá mucho más caro dar acomodo a las aspiraciones de Sánchez e Iglesias, pues conllevará un incremento de altos cargos, asesores y personal de apoyo a tanta vicepresidencia y tanto ministerio.

Estas primeras horas tras la investidura de Sánchez reflejan también que la desconfianza entre ambas facciones no tendrá fácil arreglo, pues La Moncloa se ha visto obligada a «contrarrestar» los anuncios unilaterales de los ministros de Podemos comunicando, sin avisar a Iglesias, que habrá una vicepresidencia socialista más de las pactadas.

Es la respuesta de Sánchez para restar valor a la asumida por Podemos. Se trata de dar acomodo a cuantos más altos cargos posibles, desdoblando departamentos, direcciones generales y lo que haga falta en una desquiciada maniobra de «yo pinto mucho más que tú» en la que el interés general es secundario, como ya apuntaba la elección de los socios que sostienen esta aventura política personalista, tóxicos para la unidad de España.

ABC