UN GUIÓN PRECARIO

Cuando alcanzó la Presidencia de EEUU, Ronald Reagan había protagonizado 53 películas de Hollywood. En la última entrevista que concedió en el Despacho Oval le confesó al periodista David Brinkley de ABC News: “En este despacho muchas veces me he preguntado cómo podría hacer este trabajo si no hubiera sido actor”.

El periodista tiró de ese hilo y Reagan continuó: “La política es más difícil que cualquier audición porque aquí no sólo tienes que conseguir el papel sino que además después tienes que escribir el guion”. Cada presidente de Estados Unidos ha escrito la sinopsis de su mandato. El liderazgo de Obama, por citar un caso reciente, se construyó sobre la idea de que el Gobierno federal podía ser una fuerza benefactora frente a los recelos que siempre ha despertado Washington en el americano medio.

Ahora que lo pienso, en España ha ocurrido algo parecido desde la instauración de la democracia. Suárez fue la reconciliación, González la modernización, Aznar la relevancia internacional, Zapatero la ampliación de derechos y el primer Rajoy la recuperación económica. Que existiera una trama no quiere decir que el desenlace fuera feliz. En algunos casos el nudo fue torpe e irresponsable, y el desenlace fue desgraciado, pero al menos había un planteamiento.

El guion de la actual legislatura es el más precario de todos. Quizás porque el que debía escribirlo y protagonizarlo se ha concedido un papel gregario del reparto, el de contrarréplica. España ha pasado de la emergencia social a la emergencia nacional y qué mejor síntoma de la recuperación económica que las melancólicas 120 horas que vamos a estar analizando una sentencia tan unívoca como la que declaraba la independencia de Cataluña. Qué mejor síntoma también de que este es un Gobierno de catenaccio.

El otro día, la periodista de EL MUNDO Cayetana Álvarez de Toledo ofreció una entrevista a la CNN. Hacía meses que nadie le recordaba a los espectadores del canal internacional algo tan obvio como que Puigdemont lidera un proyecto radicalmente excluyente e ilegal. Los periodistas del canal le hablaron fuera de micrófono a la entrevistada de las dificultades que les planteaba el Gobierno español cada vez que le solicitaban una entrevista. La Generalitat, en cambio, siempre había sido obsequiosa. Es sólo una muestra de cómo el nacionalismo lleva años ganando batallas por incomparecencia del adversario. De tanto cargarse de razones, el Gobierno va a terminar por conformarse con una victoria moral, que es la menos mala de las derrotas.

Rafa LaTorre ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor