UN INMERECIDO APOYO

Sánchez no se merece que los representantes políticos de millones de españoles le permitan gobernar.

Su pasado de no es no, su adolescente ambición política, su posición en Navarra, su comprensión a los filoetarras, su simpatía por los golpistas y su actitud hacia Vox no lo acreditan para que se le otorgue la confianza de quienes votaron opciones muy alejadas de sus planteamientos ideológicos, si es que de verdad los tiene, más allá de preservar el poder.

Aun así, España necesita estabilidad y certidumbres. Por eso, aunque el socialista que ocupa La Moncloa no es acreedor de mérito alguno en el catálogo de virtudes democráticas, creo que ha llegado la hora de que PP y Ciudadanos den un paso adelante y favorezcan la gobernabilidad de España, a cambio de compromisos serios y firmes que den a luz algunas perentorias reformas.

Casado no necesita en este momento político de su carrera un ministerio como Iglesias.

Puede, sin embargo, hacer un gran servicio a su país dando votos a cambio de transformaciones necesarias.

Precisamente, porque Sánchez no se lo merece, hará lo que sea.

El Astrolabio ( ABC )