UN JUICIO CON GARANTÍAS, PERO SIN PRIVILEGIOS

El enésimo plan de los independentistas acusados de rebelión para evitar la acción de la Justicia -utilizando a tal fin todos los resortes que les ofrece un Estado de derecho que desprecian- ha sido frustrado de nuevo por el Tribunal Supremo.Su Sala Penal decidió ayer no suspender el juicio del procés, tal y como pretendían los cinco golpistas que han sido elegidos miembros de las Cortes Generales, cuyos abogados han reclamado su derecho a la inmunidad parlamentaria.

Con acierto, la Sala se apoya tanto en su propia jurisprudencia y en la del Constitucional como en los reglamentos del Congreso y del Senado, que permiten el uso de esta figura cuando la causa en la que están inmersos los afectados está en fase inicial de instrucción, no cuando el juicio ya está en marcha y avanzado, como es el caso.

De lo contrario, argumentan los siete magistrados de la Sala, se estaría permitiendo una «interferencia» del Poder Legislativo sobre el Poder Judicial, y la inmunidad parlamentaria -figura perfectamente constitucional- se transformaría en un «privilegio» o «derecho particular».

Tampoco suspenderá el Supremo la prisión preventiva de los procesados, otro privilegio del que querían beneficiarse. Según la Sala, persisten aún las causas que la motivaron, es decir, tanto el peligro de fuga como el riesgo de reiteración delictiva.

Así, Raül Romeva, elegido senador, y los cuatro nuevos diputados -Oriol Junqueras, Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull- podrán abandonar la cárcel para acudir, «debidamente custodiados», a las respectivas sesiones constitutivas del Congreso y el Senado. Concluidas estas, deberán reingresar, «sin dilación», a sus centros penitenciarios.

Es loable el esfuerzo y la eficacia de los siete magistrados de la Sala por respetar en todo momento las garantías jurídicas de los procesados, pero dejando claro que la prisión preventiva no implica vulneración de derecho político alguno porque, «como hemos resaltado con anterioridad, en este proceso penal no se criminaliza ninguna ideología».

Lo que no indica la Sala es si este permiso «excepcional» a los cinco golpistas se reduce solo a la jura o promesa de la Constitución o les da también derecho a votar en la conformación de las Mesas de las Cámaras, ya que los cinco se encuentran suspendidos de sus funciones.

En cualquier caso, los golpistas no han logrado ni suspender el juicio ni su libertad provisional. Tampoco el líder de ERC, Oriol Junqueras, podrá disfrutar de otro privilegio al que aspiraba, como era el de participar en un debate en TV3 fuera del horario que impone el régimen penitenciario, por decisión de Instituciones Penitenciarias y la Junta Electoral.

A los procesados les debe quedar claro que el celoso garantismocon el que está procediendo la Justicia no es compatible con el disfrute de prerrogativas políticas.

El Mundo