UN LABERINTO EN EL EDÉN

En 2010 Rajoy se entrevistó por segunda vez con los padres de Marta del Castillo, que desapareció a comienzos de 2009. Antonio del Castillo le pidió a Zapatero que considerara la figura de la prisión permanente en el Código Penal. Zapatero se planteó endurecer las penas aunque rechazó la medida. El padre de la joven llevó entonces al Congreso 1,6 millones de firmas solicitando el cumplimiento íntegro de las penas. Ese día, Rajoy se comprometió a dar cauce a la demanda. Meses más tarde, el PP incluyó en la página 179 de su programa electoral de 2011 la reforma del Código Penal para incorporar la presión permanente revisable. En su primera comparecencia en el Congreso, en enero de 2012, Gallardón anunció que el Gobierno analizaría el asunto. En enero de 2015, el Congreso aprobó la iniciativa.

A los pocos meses, el PSOE presentó un recurso de inconstitucionalidad. Los socialistas se comprometieron en precampaña a derogar las leyes más polémicas del primer mandato de Rajoy. Después vino el bloqueo político y, por fin, en octubre de 2017, la proposición de ley presentada por el PNV para tramitar la derogación de la prisión permanente revisable. Los nacionalistas vascos habían apoyado previamente los Presupuestos y formaba parte del plan marcar prudenciales distancias con el PP.

La calentura, por tanto, dura ya ocho años. El PSOE es el partido más incómodo con la cuestión; Ciudadanos, el más voluble. Los de Rivera se guían por muchos principios nobles, pero también se mantienen fieles a dos reglas de proceder: 1. La abstención nunca mancha. 2. Si el PP va a perder una votación en el Congreso, que lo haga solo. Así pues, Cs se abstuvo en el Pleno que votó iniciar los trámites para la derogación. Como en otoño estábamos distraídos y en pleno jolgorio separatista, los nacionalistas catalanes se ausentaron del Congreso. De tal forma que aquella impoluta abstención hoy tiene mácula, pues cambió el curso de la proposición.

Ha generado un efecto boomerang y propiciando una doble paradoja. Cs trata de impedir que se pueda derogar lo que contribuyó a que pudiera derogarse. Lo hace en paralelo al PP cuando peor están las relaciones entre ambos y sus enmiendas no tienen ninguna posibilidad de prosperar. Dos mociones distintas y similares condenadas al fracaso. Dos formaciones que rivalizan en la misma baldosa y se neutralizan mutuamente. Entre tanto, los padres de Mari Luz Cortés, Marta del Castillo y Diana Quer han recogido ya tres millones de firmas. La enmienda del PP tenía como objetivo -igual que la de Cs- parar la derogación. También endurecía las penas, por ejemplo, por ocultación del cuerpo en caso de desaparición. Parece coherente no considerar rehabilitado a un reo que puede salir de prisión sin declarar qué hizo con el cadáver.

En los psoes empiezan a estar hasta el gorro del asunto. Les quema en las manos. Piden el comodín del Tribunal Constitucional. Su posición es coherente, pero en el edén del multipartidismo obstructivo, en ocasiones aparecen laberintos con espinas.

Javier Redondo ( El Mundo )