UN MACHISTA RECONVERTIDO

Pablo Iglesias es uno de esos personajes públicos de los que prefiero no hablar por una elemental razón de buen gusto, y no me refiero a su  ideología,  porque tengo amigos comunistas que hacen perfectamente compatible sus convicciones ideológicas con  una elemental clase, educación, buenas formas, rigor intelectual y además cuidan su imagen, para que no les confundan con el butanero.

Sin embargo hoy no me resisto a dedicarle unas líneas porque el chaval anda con un complejo no resuelto que tiene que ver con su entrepierna, ya que cíclicamente exhibe una enfermiza obsesión por proclamar, orbi et orbi,   sus habilidades y apetencias sexuales, con lo que  me malicio que nunca le enseñaron que son las damas con las que practican la coyunda, y no él, las que deberían dar fé de esas virtudes, si existieren.

El único progreso que parece que ha ido haciendo en esta íntima materia, de la que él hace una crónica informativa de vez en cuando, es que ahora ha descubierto su alma femenina y ya no le pone  “azotarlas hasta que sangren”, con lo que existe la esperanza de que algún día se rehabilite del todo, pero  su frase aparentemente feminista supura una cierta contradicción y me explicaré.

Iglesias ha afirmado que “los hombres feministas follan mejor” que es lo mismo que afirmar que todo el mérito de ese resultado satisfactorio hay que atribuirlo al macho alfa reconvertido.

A mi estas declaraciones me han tocado el trigémino, y el cuerpo me pide aportar mi punto de vista a modo de respuesta, porque el alma femenina no se adquiere en un supermercado ni se ejercita en un cursillo sobre la vulva de esos que dan en Andalucía algunas damas pajilleras.

El alma femenina tiene que ver con la sensibilidad que te inspira alguien a quien deseas y no estás muy seguro de merecer. El alma femenina no hay que buscarla fuera sino dentro de uno mismo porque es inteligencia más que aprendizaje, y tal vez por eso hay quienes no la tienen ni nunca la tendrán.

No basta con declararse feminista para ser capaz de comprender a las mujeres, pero sobre todo lo que convierte en no creíble una declaración de autoelogio en esa materia es afirmar que los mejores folladores son los feministas reconvertidos como Pablo Iglesias que, según dice, ahora ha adquirido una masculinidad femenina.

No tengo el teléfono de sus anteriores novias a las que humillo políticamente y envió al gallinero del hemiciclo cuando rompieron como pareja, y por eso no puedo preguntarles si se creen esta milagrosa conversión al feminismo del que conocieron como autoproclamado macho alfa.

Diego Armario

viñeta de Linda Galmor