UN MILITANTE

Creo que La Vanguardia es ya el único medio que se toma en serio las encuestas de Tezanos. El único que, en fin, habla del CIS a secas y no del CIS de Tezanos y le hurta así a Don José Félix la representatividad de esa tendencia modernísima que es la sociología de autor.

Los sondeos militantes de Tezanos provocan mofa en el resto de periódicos y no debiera ser así porque lo ridículo es necesariamente grotesco o extravagante, y el CIS es hoy por hoy el organismo español más recto. Nada resume mejor el mandato de Sánchez que esta periódica ceremonia de sojuzgar la estadística.

Pedro Sánchez le debe la presidencia a dos promesas traicionadas. Para liderar al PSOE prometió sobre la tumba de Pablo Iglesias Posse que no experimentaría con alianzas surgidas de oscuros laboratorios anticonstitucionales.

Para erigirse presidente prometió que convocaría elecciones inmediatas. Lo único cierto es que no llegaba al poder para gobernar, tarea que se antoja imposible en estas circunstancias, sino para someter todos los recursos del Estado a su promoción personal. Con su investidura, la gobernación entraba en suspenso para que España se centrara en una campaña electoral que, si hiciera falta, duraría dos años.

No hay una sola terminal del Gobierno que no esté trabajando para la proyección del candidato Sánchez. Por activa o por pasiva. La suplencia del Rey en política exterior es un ejemplo pero también la inhibición del ministerio de Fomento en el conflicto del taxi. Hasta sus omisiones permiten apreciar la textura de este ejecutivo, que no es más que el revestimiento plástico de una plataforma electoral.

El CIS no es una anomalía. Sánchez decidió que lo pilotara un miembro de la ejecutiva socialista y que la periodicidad de los barómetros fuera mensual. Que la manipulación fuera más frecuente cuanto más obscena. Y así se hizo. Tezanos es un militante de una pieza, de los que están dispuestos a asumir un alto coste personal, en su caso el desprestigio, por el triunfo de las siglas.

No le arredraron las críticas, ni lo análisis pacientes -y tan corteses- de algunos compañeros profesionales. Desde los comicios andaluces trabaja a la intemperie, abandonado ya hasta por Guerra, él que antes que el sanchismo profesó la fe del guerrismo, quién sabe si con tanto fervor.

Y con todo, más dura que la soledad fue que ayer salió en su defensa Adriana Lastra que, manipulando para defender la manipulación, llegó a decir que el CIS es una empresa pública. Tezanos es un militante de los que ya pocos quedan.

Rafa Latorre ( El Mundo )