No hay otro tema -o quizás sí- sobre el que escribir o del que hablar en una sobremesa. ¿Y tras este verano qué? El asunto de este 15 de agosto, feriado en toda España por la Virgen de cada localidad, no es el atasco de ida y vuelta o las tormentas. No. El monotema es ¿qué será de nosotros cuando haya pasado agosto? Porque hay cosas que no cambian ni por una pandemia y otras que solo son incertidumbres.

1.- No cambia la administración de una España de las autonomías imposible e insostenible. A la vez que ni siquiera sabemos si nuestros hijos volverán al cole.

2.- No falla. El temita del politiqueo patrio será el puñetero «procés» y las elecciones catalanas. Pero no sabremos cuántas pymes sobrevivirán tras el otoño.

3.- Pablo Iglesias seguirá en el Gobierno inasequible a su populismo chavista a pesar de los jueces y gracias a un cinismo infinito. Mientras no se sabe hasta donde ni cuándo se prorrogarán los ERTE y los ERE.

4.- Illa y Simón continuarán tapando agujeros, improvisando, mintiendo y balbuciendo sin dar una maldita cifra cierta. Y seguiremos esperando la ansiada vacuna como agua de mayo.

5.- Volveremos a batir récords de paro, deuda, déficit y quiebras. Seguro. Pero nuestra política sólo pensará en las elecciones catalanas y luego en las andaluzas y en las europeas… y así sucesivamente.

En efecto, ha sido un día 15 de agosto absolutamente extraño. Como un paréntesis. ¡Ojalá! no acierten los agoreros y ¡ojalá! los sanitarios y los científicos sean capaces de anticiparse.

PD: Maldito bicho. Tan modernos, superiores y avanzados que nos creíamos y mira en qué nos hemos quedado. A las puertas del 5G e incapaces de intubar a quien lo necesita. Con otro récord de trasplantes y con récord de inmigrantes en patera. Con coches que circulan por sí solos y, a la vez, cagaditos de miedo y de desempleo. Con una democracia ejemplo de Transición en el mundo entero y con casi la mitad del Gobierno queriendo reventar el Régimen del 78. Desde dentro.

Ángel Expósito ( ABC )