UN POZO SECO

Este Gólgota de la crisis del coronavirus quizá sirva para que abra los ojos y se caiga de la higuera la -todavía nutrida- legión de comprensivos, federalistas y dialogantes seres que, con Sánchez a la cabeza, aún confían en que España saque algo de provecho del nacionalismo sectario, ese que ha venido chupando del bote de la endémica pelea a garrotazos entre la derecha y la izquierda.

Cuando vienen mal dadas, el nacionalismo se hace peor, se exacerba cerril y egoísta y busca siempre culpables exógenos, aproximándose mucho al odio. En el caso que nos ocupa entienden que cuanto peor le vaya a España, mejor para ellos. Aunque los separatistas no saquen ningún provecho material parece como que les relaja.

 Sí, es bastante estúpido y estéril pensar así, pero esta teoría se ha cumplido en la reacción ante la catástrofe de algunos cabecillas del secesionismo catalán, con el inhabilitado Torra a la cabeza y su resistencia entre infantil y majadera, lesiva para los propios catalanes, a acatar el decreto de estado de alarma.

Antes que la Justicia, fue la naturaleza la que inhabilitó a Torra para el discernimiento entre lo esencial y lo accesorio. Y en la cumbre de ese veneno, los golpistas Ponsatí y Puigdemont, que han hecho chistecitos con la muerte ajena celebrando la escabechina que la epidemia está provocando en Madrid. Sabíamos que algo importante no funcionaba bien en sus seseras; ahora conocemos además que son muy mala gente.

Así las cosas, es una pena que el PSOE mire más al nacionalismo sectario que a otro modelo político. Ayer, a la socialista Armengol le entró el complejo del «aquí mando yo» y anunció el cierre de puertos y aeropuertos en Baleares, que no son de su competencia, solo doce horas después de que el ministro de Transporte los mantuviese abiertos.

Desde lo de Delcy, los aeropuertos son un tormento para Ábalos. Armengol imita a esos separatistas que la encampanaron en el poder. Més se llama en Baleares el invento independentista, una réplica insular de aquellos que niegan esa obra de siglos llamada España, tan referencial en el desarrollo de la Humanidad como para que cuatro incapaces venidos a más, ansiosos de poltrona, vengan a negar su existencia.

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor