UN ” SPOT ” ELECTORAL DE PEDRO SÁNCHEZ

Con un mes y medio de retraso, Pedro Sánchez esbozó en el Congreso las que pretenden ser las vigas maestras de su programa de Gobierno. Debió hacerlo durante la moción de censura, tal como obliga el mandato constitucional. Pero entonces prefirió arrinconar a Rajoy, que era el pegamento de la heterogénea confluencia de partidos que le aupó a La Moncloa.

Su intervención de ayer puede calificarse de evanescente, inconcreta y electoralista. Y no solo por la vaguedad de algunos de sus compromisos -hasta el arrebato de exhumar los restos de Franco lo fio a hacerlo “en breve”-, sino por el marcado carácter gestual de un paquete de medidas destinado a ganar las próximas elecciones. Justo lo que hasta ahora no ha sido capaz de hacer Pedro Sánchez.

La memoria histórica, la igualdad y la reordenación de la política impositiva fueron los ejes de su discurso. Que un presidente, en pleno siglo XXI, comience su exposición programática con la promesa de la resignificación de los símbolos de la dictadura indica hasta qué punto el PSOE sigue sin renunciar a la tentación de explotar el pasado con fines partidistas. En todo caso, lo más inquietante de sus aspiraciones estriba en el bloque económico.

El hachazo fiscal -que incluye la subida de los impuestos de Sociedades y un tributo a la banca y a las tecnológicas-, el enojo desatado en el sector de la automoción (por el que Sánchez enfrió el compromiso de su ministra de Transición Ecológica para acabar con el diésel) y la relajación en la lucha contra el déficit suponen un seísmo en la política que facilitó la recuperación económica. Las dudas en una materia tan sensible disparan la incertidumbre y ahuyentan a los inversores.

Es verdad que la rebaja de los objetivos de déficit insuflará oxígeno a las cuentas de las CCAA, que dispondrán de dos décimas más de margen. Sin embargo, se trata de una medida, tal como ya han admitido algunos gobiernos autonómicos socialistas, que no servirá para aliviar su angustiosa tesorería. Sánchez confirmó que no reformará el sistema de financiación autonómica, pero abrió la puerta a reestructurar la deuda autonómica. Una iniciativa que, en caso de consumarse, beneficiará a la Comunidad Valenciana pero sobre todo a Cataluña, que aglutina el 27% de la deuda de las autonomías.

En el capítulo económico, está por ver en el mercado del alquiler los efectos de elevar la prórroga forzosa en los contratos de arrendamiento de tres a cinco años. Lo que sí es seguro es que Sánchez no cumplirá su promesa de revelar el nombre de quienes se acogieron a la última amnistía fiscal. Aunque lo exigió desde la oposición, ahora alega que sería «ilegal». Para maquillarlo, afirmó que promoverá una ley que impida que vuelva a realizarse una amnistía fiscal, es decir, lo mismo que anunció Montoro. El trilerismo de Sánchez preludia una legislatura de muchos fuegos artificiales y escasas medidas de calado.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor