UN VALIENTE, QUINCE COBARDES

Tan «valientes» como aquellos matones que vigilaban la barra del bar de Alsasua, el pasado viernes, en Vitoria, quince encapuchados le propinaron una paliza a un joven de 19 años que había acudido a un acto en favor de la unidad de España en la Universidad del País Vasco. Al grito de «español de mierda» le interceptaron cuando salía de la reunión y le aplicaron la medicina habitual de los proetarras a quien se sale del rebaño identitario que pastorea la llamada «izquierda abertzale».

Al hospital le mandaron y todavía hay que celebrar que no le enviaran al cementerio, teniendo en cuenta la brutalidad del episodio y el vendaval de golpes iracundos que le propinaron al chaval esos «patriotas» que dicen luchar por la libertad de Euskal Herria, según se lee en la siniestra cartelería que aún pende de las paredes de las facultades, como una especie de mural cochambroso en recuerdo de tantos años «de lucha», donde siempre hay un «emotivo» recuerdo a los asesinos presos.

Quince contra uno, esa es la aritmética que mide la cobardía de esos bestias enmascarados y la valentía de un muchacho, apenas un crío pero ya con ideales, que trata de defender su derecho a sentirse vasco y español a la vez en un ambiente tan hostil, que hace falta tener moral y redaños para crear a cara descubierta en la Universidad del País Vasco -tomada históricamente por los filoterroristas y otras casposas excrecencias de la extrema izquierda- una asociación en defensa de ese doble sentimiento y para condenar los homenajes que aún se brindan en el campus a los terroristas, «mientras las autoridades académicas miran para otro lado», como explica un compañero del apaleado.

Cinco días después del tremendo palizón, la Ertzaintza no ha conseguido dar con ninguno de los quince. Las condolencias llegaron de parte de los partidos, más o menos afligidos con el episodio, incluida la reacción de Otegui, que mejor que se hubiera callado pues volvió con el tole-tole infame de «hay quienes defienden la unidad de España con violencia». Tanto veneno y tan poco seso no le dan para más al sujeto.

Álvaro Martínez ( ABC )