UNA CHUSMA DE TUERCEBOTAS Y » TUERCEBOTOS » EN ALTOS CARGOS

No es que sea el dedo. Es el dedazo. Mejor, los dedazos. El psicópata e indigente intelectual de la Moncloa ya ha perpetrado un ataque frontal a la dignidad de la función pública, en las personas de veintitrés nuevos directores generales que sin ser funcionarios han sido elevados a tal pedestal  -uno de los máximos logros en la carrera de cualquier funcionario-, procedentes de la nada profesional, de la inanidad curricular  más absoluta.
Y, si alguna vez gana alguna derecha, veremos a ver quien les echa, porque ya se encargarán de retorcer leyes, cambiar reglamentos, crear chiringuitos, para quedarse. Sí, ahora sí procede la cursilada que está de moda de que llegaron «para quedarse».

Si los currícula de los ministros, salvo contadas excepciones, ya son generalmente deplorables, de ahí para abajo los recién llegados son pura chusma sectaria, ágrafa e ideologizada con las peores ideologías del mercado, sin preparación ni competencias profesionales conocidas.

Parte sustancial de la chusma es la de los negociados del licenciado Iglesias encuadrados en la Agenda 2030, que gestiona Podemos, con -salvo quizá un par de ellas-  DGs tan vistosas y necesarias como la de Derechos de los Animales, la de Migraciones, la de Inclusión y Atención Humanitaria, la de Igualdad de trato y Diversidad Étnico Racial, la de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI o la de Consumo.

Por ejemplo, según informa OkDiario, el titular de la DG de Derechos de los Animales, es un conocido activista animalista y vegano que dice que el ser humano es el único mamífero que le roba la leche a los terneros y se queda tan pancho. Su currículum es invisible. Nada por aquí y nada por allí.

En el ministerio llamado de Igualdad -igualdad ¿de quién?-  en el que todas son «mujeras» está al frente la ministra «señora» del Vicepresidente, por la cuota de ser la cónyuga B o más bien del llamado nepotismo. La misma que le propinó una coz al diccionario con aquello de las mujeres «racializadas», en que una inepta dimitió aduciendo su condición de blanca y lo hizo en favor de otra inepta ya que la ineptitud y la memez nada tienen que ver con la raza o el color de la piel.

En el mismo ministerio la «señora de» nombró a la ya incombustible dirigente del movimiento LGTBI, Boti García, directora general de Diversidad Sexual, que veremos a qué se dedica esta nueva y ocurrente dirección general. Su experiencia profesional, excepto la del activismo social, también se desconoce.

Al frente del Instituto de la Mujer está Beatriz Gimeno, activista LGTBI y diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, la señora que cifra la igualdad en penetrar analmente a los hombres y que tampoco es funcionaria de nada.

Al director general de Derechos de la Infancia y de la Adolescencia que es Gabriel González-Bueno de Podemas y que proviene de Unicef, tampoco se le exige ser funcionario . El Gobierno considera que su titular debe tener «experiencia y conocimientos que pueden no estar disponibles en el ámbito de la función pública». Hala.

Y así podría proseguir con otras tantas nuevas designaciones a dedo, usurpando el escalafón de los altos funcionarios. Así por ejemplo, no tendrán que ser funcionarios los titulares del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO), de la Dirección General del Instituto de Turismo de España (TURESPAÑA) y de la Dirección General del Instituto de la Juventud (INJUVE), este último recaerá en Teresa Pérez, colaboradora en  Fort Apache y la Tuerka, dirigidos y presentados por el «Vice One» y Monedero.
En resumen, todo un plantel.
José Enrique Villarino Valdivielso ( El Correo de Madrid )
viñeta de Linda Galmor