UNA DESTITUCIÓN QUE DESPIERTA DUDAS

La fulminante destitución del coronel Manuel Sánchez Corbí, que estaba al frente de la UCO desde hacía más de dos años, ha causado sorpresa tanto por lo inesperado como por el hecho de haberse anunciado cuando el laureado miembro de la Guardia Civil estaba de vacaciones. Es cierto que Corbí, un mando incómodo para el poder político de cualquier signo, ha puesto en bandeja su despido tras la filtración de un mail en el que se quejaba de que su unidad se había quedado sin fondos reservados, lo que provocó la pérdida de confianza de Grande-Marlaska.

Pero no se entiende que se deponga de esta forma al responsable de haber llevado a cabo actuaciones contra la corrupción de la importancia de los papeles de Bárcenas, la investigación contra Zaplana, la trama de los ERE en Andalucía o más recientemente la financiación irregular de los socialistas valencianos. Corbí, además, había combatido eficazmente contra ETA, participando en la liberación de Ortega Lara. Se da la circunstancia, sin embargo, de que el PNV había pedido su destitución por las críticas de Corbí a la gestión del terrorismo de los nacionalistas vascos. Con estos antecedentes, el ministro del Interior tendrá que aclarar la razones que le han llevado a tomar esta decisión.

El Mundo