Compañero de escritos y de persecuciones, pues hace 20 años, cuando intenté publicar mi libro Traiciones sunitas, enredos cortesanos y amoríos desdichados, sufrí también una cruel persecución hacia mi persona por parte de supongo quien y para qué.
Me echaron a la gente encima a base de injurias y calumnias y tardé bastantes años en recuperar una medio normalidad. Como me ví por donde iban los tiros hube de recluirme en casa para evitar males mayores. Todo por denunciar el estado de latrocinio al que estaba siendo sometido este desgraciado país.
Pero la cosa en vez de mejorar ha ido a peor. Estamos ya al borde de la ruptura de España y de la hambruna. Y en esta situación tan trágica el saqueo y el expolio prosigue inmisericorde, dejándonos al borde del abismo y de la confrontación civil. Todo propiciado desde las altas esferas al que se sumaron con ahínco el PP, el PSOE y las 17 taifas. Siendo especialmente repugnante el caso del PSOE andaluz quedándose el dinero de los parados para gastos en orgías de todo tipo.
Por ello hago este artículo hoy, si la situación ya era preocupante aquel 23-F en el que la Guardia Civil tomó el congreso, hoy en día está mucho peor, pues los independentismos están consiguiendo todos sus objetivos poco a poco y sin descanso y los podemitas se han unido a la fiesta saqueadora aumentando impuestos y olvidándose de sus promesas de bajar la luz y demás energías.
Y es que son ya medio millón de políticos los que están viviendo de las ubres del estado. Si pusiesen una empresa cada uno en la vida privada en vez de querernos arreglar la vida por medio de la política, seríamos sin lugar a dudas la primera potencia mundial.
Y ahora van a por los jueces. A dominar el poder judicial para salir indemnes de sus roberías. El hedor alcanza pues límites insoportables. La putrefacción total está preparada pues.
Pero de la podredumbre puede salir algo bueno. El abono que fertiliza los campos y huertas sale de la descomposición de la materia orgánica. Quiero decir que llegará el momento en que la gente se harte por mucho que la somaticen a base de fútbol, programas de cotilleos y alcohol a granel. Y puede llegar el momento de construir una nueva España.
Lo malo es que la infecta cloaca intentará acabar con todo líder social que sobresalga. Le pasó a Mario Conde, me pasó a mi, antes de sobresalir siquiera, y le está pasando ya a Amancio Ortega.
Y a los cientos de sacrificados que vienen en el informe Royuela.
No quieren que nadie les estropee sus bacanales extractivas ni las otras.
Pero de algún lado alguien habrá de salir que ponga coto a tal estado de cosas.
Como se ha dicho repetidamente, las oligarquías plutocraticas se han buscado unos entusiastas matones en la izquierda. Juntos, entreteniendo a la gente con fruslerías, se disponen a pegarnos los últimos sablazos y dejar al país sin clases medias. Estas están exhaustas y no tienen ya ni ganas de rebelarse siquiera.
Así que el hedor nos llega por sus fechorías, que no consisten solo en el expolio, sino también por la crueldad manifiesta con que tratan a quien destaca en este páramo de mediocridad.
Voy a regar mis fresas para que en Abril disponga de un abundante jugoso fruto. Así me distraeré un poco de la náusea que me invade al contemplar la actual situación del país. Y sobre todo el aborregamiento de los que deberíamos rebelarnos para poner solución.
Espero que Álvaro me publique ese libro escrito hace 20 años y que tantos disgustos me causó. Y que los disgustos se vuelvan alegrías pues creo sinceramente que es un libro muy bueno.
Si es así, en cuanto esté listo se lo volveré a recomendar a ustedes. Mientras tanto soñaré en mejorar mis cultivos para luchar contra la despoblación de la zona.
Pero este 23-F estoy triste, por que fracasó aquella oportunidad de enderezar el camino al precipicio que habíamos tomado y por qué me acuerdo de los muchos años perdidos a causa de una persecución injusta. Espero que ustedes tengan mejor el ánimo que yo lo tengo hoy.
Manuel Fernández Prieto ( El Correo de España )