La fecha es Once de Septiembre y las celebraciones, la “Diada” y  el ataque a las “Torres gemelas” en los Estados Unidos. Escrito desde Cataluña pues, en el resto de España y del Mundo, la “Diada” no  existe. Ambas conmemoraciones merecen un comentario.

Empiezo por la segunda. Las televisiones, los periódicos, la radio y demás medios de comunicación les han informado de todo y, por lo tanto, hablaré únicamente de mis “vivencias”,  en el día que los independentistas,  en su  “nueva religión y dios” (“¡Cataluña independiente de España!”)  es su “Día de Pascua Florida”, en el que resucita la “libertad perdida”. Los  ministros del nuevo culto son  “los mismos” de la Iglesia Catalana  junto con los fanáticos  directivos de la “AC”  y de “Omnium cultural”.

Como era fiesta,  mi mujer y yo decidimos  bajar al bar, situado debajo de casa,  a tomar una copa de cava en honor de la Patria Grande, Libre…y Una. Pero antes sentarme en la terraza, mi reacción fue instantánea e imprevista: –¿Pero qué ha pasado hoy?

Me explicaré. Vivo en la zona más céntrica de Gavá, en  la «Illa” (la “isla”). Es el lugar donde todos los partidos suelen poner sus kioscos, organizan sus reclamos, buscan adeptos…pues por ahí pasa diariamente medio pueblo. La elección tiene sentido. Es un lugar de cita de todos ellos.

Habitualmente, un día como el de la “Diada”,  ha sido siempre  el espejo donde se palpa el grado de fiebre separatista…nunca falta el “chiringuito” de Esquerra Revolucionaria, incansable en su publicidad,  propaganda y en atosigar a la gente con sus impresos y “obsequios”.

Es una zona donde, en estos caso,  aparecen en  los balcones –no muchas, pero suficientes— banderas separatistas;  las llamadas “cubanas”, al ser clon de la caribeña (Y tienen razón en denominarla así  pues el modelo fue  diseñado en el siglo XIX,  en la “misma logia y al mismo tiempo” que la de Cuba).

Pues bien,  el pasado día 11 de septiembre de 2021, “no pasaban de tres” las banderas de la “estrella solitaria, el triángulo masónico y las barras de Aragón”,   que se divisaban a lo largo de la calle San Pedro –la principal del pueblo—ni en la calle San Isidro. Nosotros vivimos en la esquina del cruce de ambas.

Era lógica la sorpresa  por esa “parálisis” repentina de la actividad independentista en un lugar tan representativo y preguntarse: ¿Qué ha pasado hoy?

Me enteré, luego, de que en la Rambla —la otra vía idónea  para tomar el pulso al Separatismo de Gavá–, tampoco había habido el espectacular movimiento habitual…. Ni un simple acto, ni la inevitable banda de  música, ni público aglomerado, ni flores… ¡Nada!

Y no es excusa el CORONAVIRUS. Colocar una bandera en el balcón  no supone riesgo para quien la pone,  ni para los transeúntes…que la ven. Insisto en mi “sorpresa” pues jamás me hubiera imaginado tal  “paralización”,  demostración de esta realidad: Cataluña está hasta las narices de victimismo, de  embustes, de fracasos en todos los terrenos, de ruina económica, de su indigerible e indigesto parloteo, de su rapiña, de su caradura, de su ausencia de vergüenza.

Por supuesto, esto se nota más en una ciudad del Bajo Llobregat, –“cinturón rojo” ahora admirador de VOX– como es Gavá, donde los socialistas llevan cuarenta y dos años en el Ayuntamiento, y donde la mayoría casi absoluta habla en español. Pero a pesar de lo dicho, permite ver claro, lo que está ocurriendo: El Independentismo ha fracasado y ya se nota.

Y, ahora, hablemos de lo ocurrido en USA, ese mismo día,  hace veinte años. Yo estaba en Castrogeriz,  Burgos, a donde habíamos llegado en once días desde Roncesvalles, haciendo el “Camino de Santiago”, tres amigos y yo. Estábamos durmiendo la siesta después de la caminata de la mañana –30 kilómetros—cuando suena mi móvil.

Carlos, ha tenido que regresar a Barbastro después de comer y me dice: “Pon la televisión. Oigo en la radio que algo gordo pasa en USA”.  Y tengo tiempo de ver estrellarse el segundo avión contra la segunda torre….y la cara del norteamericano que estaba en el salón del hotel contemplándolo todo desde el principio

Mi opinión:

En primer lugar: no me creo nada,  salvo “la realidad objetiva”, o sea, el hecho innegable: “dos aviones chocan contra las torres…y al cabo de un tiempo, la dos se hunden…”

A partir de esos datos contrastados,  no me creo absolutamente nada. Ni sobre  quiénes “dirigieron ese crimen horrible”, ni sobre las circunstancias que lo hicieron posible, las causas del hundimiento de las torres,  quienes provocaron debajo de ese hundimiento las muerte de los que acudían a ayudar a los ocupantes de las torres en ese momento. No tengo,  ni tiempo, ni espacio, –ni ganas– de alargarme en demasiadas explicaciones,  solo presento las dudas de mi  mente “matemática, lógica y experta en la Ley de la Historia”.

Leídos, estudiados los escritos recibidos  de los innumerables “focos de información y comentarios” — tanto oficiales como de quienes no comulgan con ruedas de molino– mi postura es una pregunta: ¿Tienen ustedes argumentos sólidos y constatables  para refutar la idea que me he formado de lo ocurrido el once de septiembre de 2001  que expongo a continuación?

“La Sinagoga de Satanás en su guerra contra la Cristiandad tenía decidido fortalecer  a uno de sus brazos ejecutores contra la Civilización, ayudando a la expansión del Islamismo por el Mundo. Como controla ya todos los Gobiernos de las naciones, está dando el paso definitivo, con acciones clave. Y preparó un proyecto perfecto. (explicar semejante perfección no es difícil, pero aquí, es imposible) que pudimos ver realizado ese día funesto: volar la Torres Gemelas.

Para ejecutarlo utilizarían unos aviones pilotados por agentes elegidos por la “S. de Satanás”, lo que permitiría dar una “versión oficial” fácilmente asimilable. Y la cosa coló. Pero no todos lo tragaron porque hay demasiados cabos sueltos. (Me veo obligado a continuar en un próximo artículo).

Gil de la Pisa ( El Correo de España )