UNA » FRACASA »

Para los que hemos vivido las gigantescas manifestaciones contra la OTAN orquestadas por la URSS en los años 70-80 del siglo pasado (hasta que se hundió el Muro y la Izquierda no quiso saber nada de lo que pasaba al otro lado) o, en este siglo, las movilizaciones pregolpistas del Prestige y la guerra de Irak y las directamente golpistas del 11-M, por no hablar de las coreografías norcoreanas del separatismo catalán, la huelga de ayer, sobre un abuso del derecho de huelga, que es laboral y no político, fue un fracaso. En femicomunista antigramático, una fracasa.

Como sucede desde la Komintern, fueron periodistas, políticos y profesores -con estudiantes adjuntos- los protagonistas y responsables del fracaso de ayer. Les da igual, porque toda movida con lacito buenista no busca convencer sino imponer, no explicar sino aplastar. Ya digo que son clavadas a las orquestaciones soviéticas, donde las Sauquillo Carmena, el PCE y, de entrada, el PSOE, servían a la mayor potencia militar del mundo, la tiránica URSS, manifestándose en nombre de la Paz, con la palomita de Picasso archifotocopiada. En Moscú hubo un ministerio de la Paz, adjunto al de Defensa. Y también se proclamaban representantes de las mujeres, de los negros, del Tercer Mundo y de los oprimidos en general. Ya en particular, si alguien se proclamaba oprimido en el sistema comunista iba al Gulag o al paredón.

Pero hay que agradecer a los protagonistas del fracaso de ayer que, lo mismo que los separatistas catalanes han acabado provocando la reacción de los no separatistas, hartos de verse señalados y agredidos (el paralelismo que hacía ayer Cayetana en su gran artículo lo ilustró perfectamente una añeja representante del Sindicato de Estudiantes señalando a Andrea Lévy en una emboscada de la Cuatro), las periodistas (no unas, sino las) que niegan esa condición a las que no les obedecen, y los políticos que, con Rajoy a la cabeza o en la cola, se pusieron morados de lacitos, han despertado la animadversión de todos los ciudadanos que quieren que se les valore por sus méritos y no por su sexo. Para eso ya está el Islam. Según las estadísticas, los tres sectores sociales básicos, Sanidad, Educación y Justicia, están en España llevados mayoritariamente por mujeres. No deberían despedir al tercio que se ganó el puesto pero equivocó el sexo.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor