Yo también he cumplido con el rito de decir, sin creérmelo, que esta generación es mejor y ésta más preparada que la anterior porque ése es el discurso que cada vez que se renueva el ciclo vital de un tiempo protagonizado por los hombres y mujeres de una época se repite a priori como elogio grupal hacia quienes cronológicamente nos suceden.

Mi generación tuvo más oportunidades que la de mis padres y soporto menos riesgos que la suya que había vivido una guerra civil, conocieron una confrontación mundial, el aislamiento internacional de su país durante la dictadura y trabajaron para reconstruirlo, tragándose las lágrimas pero no los recuerdos por los que habían pasado. No sé si fuimos mejores que ellos, pero si más afortunados.

En cambio tengo cristalino que las virtudes nunca son colectivas ni los defectos nacionales y no por repetir mil veces que los jóvenes son mejores que la generación de sus padres acaba siendo cierto porque como los pimientos de Padrón … unos sí y otros non.

Hay vacunas que son eficaces, crean anticuerpos y alimentan la conciencia de una gran parte de la sociedad , pero no de toda, porque si no existiesen estúpidos esto sería muy aburrido, y si desapareciese la mala gente no tendría ningún mérito ser una buena persona, así que habrá que aceptar la tesis de que los españoles llevamos en nuestro adn el gen de la hijaputez, aunque felizmente unos se han vacunado y otros no.

Podría parecer que estoy hablando de los rebrotes del coronavirus- y así es- pero no solo de eso porque a la maldición que estamos sufriendo se ha sumando varias epidemias que arrastramos de antiguo y tienen que ver con un odio ideológico absurdo entre ciudadanos que no pueden ser felices porque la bilis precede al vómito.

Yo creo que la sociedad , como de costumbre, está dividida entre buena y mala gente, entre sensatos e insensatos, listos y,estúpidos con pedigree, generosos y egoístas y en ambos segmentos hay gente de derecha y de izquierda, ateos y creyentes, personas de cualquier condición ideológica, sexual o racial y por supuesto , jóvenes y mayores. Por eso creo que es injusto imputarle globalmente a ninguno de esos sectores la responsabilidad de los errores que cometemos.

Así que si hubiese que tipificar conductas de odio, insolidarias o indecentes, que nadie mire para otro lado porque en todas las casas existe un espejo.

Evitemos echarle la culpa a la juventud porque conozco a mucha gente mayor que si fuesen capaces de ver su verdadera imagen, vomitaría.

No son tiempos para recomponer la vida imaginando la que pudo ser y no fue, porque no tocaba, ni tampoco el destino es inapelable.. Aceptemos como algo normal que en España hay gente y gentuza y juntémonos para sacar este país adelante.a gente decente de un lado y del otro.

Diego Armario