UNA IDEA PRIMARIA

Desde que tenemos gobiernos democráticos, es decir desde 1977, nadie había llegado tan lejos en su deslealtad institucional como Pedro Sánchez. Ha arrasado con todas las barreras que el limpio juego político impone a quien ostenta el poder.

Ha hecho un ejercicio tóxico del gobierno como ningún otro inquilino de La Moncloa, y lo peor es que llegó a ella merced a una moción de censura urdida con filoetarras y golpistas catalanes. Su narcisismo le impide analizar con frialdad el lamentable papel que la Historia le reserva.

Ha sustituido el Parlamento por reales decretos, ha ocultado información a la ciudadanía, ha hurtado debates y está gastando lo que nos falta. Convendría recordarle que el dinero público sí tiene propietarios: los ciudadanos, que lo aportamos con el pago de nuestros impuestos.

Por eso, no puede administrarlo con la discrecionalidad y orientación sectaria con que lo está haciendo. Tenemos muchos problemas en España, uno se llama Sánchez… Y, sin embargo, no pocos votantes le van a depositar la confianza, no tanto porque crean en él, sino por una visión muy primaria de la política.

El Astrolabio ( ABC )