UNA INFLACIÓN DE CANÍBALES

Fuentes apócrifas (o sea, ocultas) filtran una abstención de caníbales para el 10-N: más del 35%. Si se confirmase la predicción, el arco parlamentario se alteraría y también el juego de alianzas, hasta el punto de que PSOE y Ciudadanos no lograrían la mayoría absoluta de la Cámara, pero todo lo demás favorece al PSOE.

Un desistimiento activo con la multiplicación de partidos y la ley D?Hondt, trastornaría aún más la situación. Sería la ira del español sentado, puteado y chuleado durante cuatro años con cuatro elecciones. Puede triunfar la indiferencia: cierran en las porterías buzones para no recibir propaganda, hacen llamamientos en los medios a no votar y hasta se oyen blasfemias, tacos e improperios.

Esta vez no son los enemigos de la democracia, sino los demócratas más activos, los que les dicen a los políticos que no es no. Los del PSOE que esperan ampliar la ganancia y los enchufes agitan a las masas para que vayan a votar. Son los verdaderos profesionales del poder, los que han mandado más tiempo, los que conservan la hegemonía cultural e ideológica, los que, como dice José Luis Ábalos, más se parecen a España: la España que, con mucha inteligencia, arrastra a los dictadores cuando ya no firman sentencias mientras comen churros.

Ahora, los de las izquierdas y las derechas coincidirán en el análisis sobre los peligros de la abstención. Dirán que no votar era cosa de anarcos o de gente que está contra de la democracia. Los del PSOE recordarán que en Andalucía la abstención dio el triunfo al trifachito y todos alegarán que en los Estados Unidos vota la mitad del electorado en las elecciones presidenciales.

La frustración que se detecta ante la manera con que los partidos han perdido sus propios papeles en la función se olvidará cuando en la campaña electoral surjan otros rebotes, cirios y quilombos. Los socialistas ya dicen que les han robado la pelea las derechas y los populistas; no temen para nada una desmovilización y, aunque ya no puedan apelar al lobo de Vox, están felices por haber purgado a las coletas rojas.

Los del PP intentan formar una CEDA. Parece que la abstención perjudicará menos a los partidos grandes y consolidados y fumigará a los pequeños. Los desencantados, desengañados, quizás, reconsideren su cabreo y vayan a votar. Todos van a buscar un millón de votos de Ciudadanos y no temen a Errejón, sino todo lo contrario: serán felices con un Podemos de centro, transversal, como dicen ellos. Errejón le puede guindar muchos escaños a Pablo, sin tocarle un pelo a Pedro.

Adivinen quién va a ganar.

Raúl del Pozo ( El Mundo