UNA JUEZ QUE RESISTE

La resistencia de la juez Rodríguez-Medel a las maniobras políticas para obstaculizar la causa del 8-M están empezando a provocar inquietud en el Gobierno. Y esa es la razón por la cual, ante la gravedad de las acusaciones y las evidencias cada vez mayores de que la multitudinaria manifestación feminista fue autorizada por razones electoralistas, desoyendo las alertas de la OMS y poniendo en grave riesgo de contagio a la población, Pedro Sánchez ha desatado su artillería para desacreditar a la juez instructora y cerrar la investigación.

Primero a través de la abogada del Estado, Rosa María Seoane, que ha acusado a Rodríguez-Medel de estar actuando por motivos políticos en base solo a «hipótesis».

Después mediante la servil actuación de la Fiscalía de Madrid, que el lunes pidió el archivo de la causa con el fin de que el delegado del Gobierno, José Manuel Franco, no tuviera que declarar hoy como imputado por un posible delito de prevaricación.

Sin embargo, la contundencia del informe del forense -desvelado ayer por este periódico- ha reforzado la investigación de la juez, que ayer rechazó anular la causa. En su informe, el médico adscrito a la investigación deja claro que tanto el ministro Salvador Illa como el responsable de alertas sanitarias, Fernando Simón, conocían la «gravedad» de la situación y la «subestimaron», concluyendo que es «cierto y seguro que de haberse evitado esas manifestaciones se habría evitado una amplia difusión de la enfermedad».

Por suerte para el esclarecimiento de la verdad, Rodríguez-Medel está demostrando que se puede resistir a los ataques de un Gobierno que ha perdido todo escrúpulo.

El Mundo