UNA MALA NOTICIA

Es una mala noticia para los CDR detenidos, y para quienes desde la más absoluta mezquindad les han jaleado, que José María Fuster Fabra ejerza la acción popular en nombre de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas.

Fuster Fabra conoce muy bien la Audiencia Nacional: tras dos años de prisión preventiva, Sandro Rosell quedó en libertad al mes y medio de tomar él las riendas de su defensa. Decenas de vistas acusando a etarras y a yihadistas o la defensa del general Rodríguez Galindo colman su brillante hoja de servicios. No entra José María en la Audiencia para hacer el ridículo.

Es una mala noticia para los CDR, y para la indecencia con que Torra les llama activistas, que Santos Santamaría, el padre del único Mosso asesinado por ETA, haya recordado que aquellos etarras, como los CDR detenidos esta semana, también dijeran que sólo querían «hacer ruido» con el coche bomba que hicieron explotar en Rosas y que acabó con la vida de su hijo.

Los precedentes son igualmente poco halagüeños para los CDR: los islamistas que en 2008 fueron detenidos en el Raval, también con explosivos, y que también dijeron que no querían matar a nadie, fueron finalmente condenados a penas de entre 6 y 8 años de cárcel al resultar probado que querían atentar en el metro de Barcelona.

Las confesiones de dos de los detenidos al verse grabados en un vídeo probando explosivos en una cantera; las escuchas telefónicas que revelan explícitas conversaciones sobre la avanzada preparación de artefactos explosivos para toda clase de sabotajes; y la gravísima noticia, que hoy cuentan Luis P. Arechederra y Nati Villanueva, sobre la complicidad de Torra con que los detenidos contaban para colarse en el Parlament y poder realizar los planeados sabotajes; son las aguas estancadas y podridas en que el proceso independentista agoniza, explorando el fondo de su bajeza.

Primero rompieron el centro de la política catalana, que era CiU, luego rompieron la convivencia y a continuación la Ley. La ruptura con la lógica y la realidad vino a continuación y en sus últimos espasmos se les está rajando el espejo de democracia y pacifismo en el que tanto les gusta mirarse, porque lo dramático -y lo atroz- no son los CDR sino que el independentismo los asuma como soldados, sin darse cuenta de que serán sus sepultureros.

Salvador Sostres ( ABC )

viñeta de Linda Galmor