Era una noche de marzo,
el viento silbaba en Do,
no se veía la luna
y apenas dolía el dolor.

Las farolas que alumbraban
eran velas sin color,
el ambiente era dolido
y la angustia era sin voz.

¿Quién provoca este destierro?
¿Quién causa este desazón?

Castigo de los humanos,
bendita piedad de Dios,
lo tenemos merecido,
por ser cuerdos sin razón.

Era una noche de marzo
y el sueño no entraba, no,
pensando en guerras y muertes,
en la ausencia del amor.

Era una noche de marzo,
con un viento aterrador,
cuando va uno dudando
si lo que está sucediendo
es realidad o es ficción,
y si es posible que un día
haya otro mundo mejor.

Era una noche de marzo,
Y sólo iban tres meses
del dos mil y veintidós.

Andres Nieto. 2022.. A deshora.