UNA REPÚBLICA DE CATETOS DIGITALES

Se wasapea mucho, pero se aprehende poco. Está abierta a todas horas la biblioteca más grande del mundo, pero sigue habiendo ignorantes digitales. La gente se informa en ordenadores en vez de en libros, el teléfono es un periódico, internet se utiliza para bajar música y películas y también para ligar e insultar a los vecinos. Fisgan, opinan, interactúan, se divierten.

Además, el populismo online y en vena ha adquirido importancia cuando se ha utilizado en campañas para agitar y trastornar a la gente. El último alarde se ha escenificado en el procés y en la república ilegal e imaginada de Cataluña. El nacionalismo ha utilizado el márketing digital ofreciendo una imagen de modernidad, pero al final han quedado ante el mundo como unos catetos que han hundido su país y han sido proscritos por la democracia española y la europea. Su digitalización no es sinónimo de la Ilustración, sino de atraso, de vuelta a la horda y al campanario.

Hubo, como publica EL MUNDO, una estructura en la sombra que organizó el putsch. Se llegaron a abrir hasta 140 dominios de promoción del referéndum. Funcionaron webs a toda pastilla con bases de datos y aplicaciones para enseñar cómo votar o cómo aparentar que se votaba. La información relativa al recuento estaba alojada en la nube, como su república. Desarrollaron una feroz campaña de propaganda y la siguen programando en torno a Puigdemont y su falso exilio. Este tipo atrabiliario y grotesco ha terminado atacando a Europa, después de retratar a España como una falsa democracia turca y neofranquista.
Ahora dice que Cataluña debería votar si quiere seguir en la UE. Define a Europa como un club de países decadentes, obsolescentes, en el que mandan unos pocos, que son insensibles a los atropellos de los derechos humanos. Ha utilizado el adjetivo “decadentes”, el mismo que empleó Hitler para definir las democracias occidentales. Es que son -insisto- catetos e ignorantes, a pesar de que presuman tanto de democracia electrónica.

Han actuado y siguen actuando como papagayos silbados por otros papagayos contra Europa, como los del Brexit, aunque lo tuvieran oculto. Al final han confirmado que los peores enemigos de Europa son los nacionalistas, como pensó Julien Benda al decir: “Plotino se avergonzó de tener cuerpo, vosotros debéis avergonzaros por tener nación”. Y Fernando Savater, en su libro Contra el separatismo, los califica de ignorantes, de gente a la que les han lavado el poco cerebro que Dios les dio.

Europa se preguntó: ¿Qué es el mal? Y contestaron los estoicos y los ilustrados: el mal es la ignorancia.

Raúl del Pozo ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor