UNA TRAGEDIA, QUE SE PODRÍA HABER EVITADO

Las mortales y catastróficas consecuencias provocadas por las excepcionales riadas en algunas localidades de Mallorca, que se han cobrado la vida de 10 personas y han provocado incontables daños materiales en infraestructuras públicas y viviendas particulares, podrían haberse evitado.

Tal y como publicamos hoy, según el Colegio Oficial de Geólogos, el riesgo de inundación del municipio de San Llorenç des Cardassar era bien conocido por las autoridades, que no tomaron las necesarias medidas de precaución y advertencia para evitar lo que ya ocurrió hace 30 años.

Desde entonces, las canalizaciones de aguas no han sido adaptadas para asumir el máximo posible de lluvias, además de estar rodeadas durante gran parte de su curso por viviendas que no están preparadas para contingencias como ésta.

Es cierto que la del martes por la noche fue una tormenta atípica, tanto por la intensidad de las precipitaciones como por la larga duración de las mismas, pero tal y como vienen advirtiendo los meteorólogos, que no culpan directamente al cambio climático de lo ocurrido en Mallorca, es irresponsable no tomar medidas para mitigar los efectos de unos fenómenos que aumentarán su frecuencia y magnitud por el calentamiento global.

El Mundo