En la calle, Vox ya ha adelantado al PP. Pronto lo confirmarán todas las encuestas. Iba a ocurrir dentro de unos meses. El PP de Casado, con su riña de gatos en una tubería, ha acelerado, en horas, el trasvase. Como dice el brujo Michavila, es «como si se hubiera roto una presa».

El cambio es por cabreo, tras el acoso sostenido e inexplicable a la presidenta de la Comunidad de Madrid. El electorado no iba a permitir que a Ayuso se le tocara ni un pelo. Se veía venir desde el pasado mes de septiembre, cuando los celos desnudaron los cuchillos.

Sánchez se fue a la lona el 4 de mayo tras la victoria de Ayuso. En vez de aprovechar el viento a favor, el clan de los genoveses dedicó todo su empeño a recuperar al presidente noqueado al identificar a Ayuso como un riesgo para el PP de Casado.

En las preferencias del electorado frente a Sánchez, Ayuso sustituyó hace tiempo a Casado, no solo en Madrid. Una mujer con tirón y éxito para sorpresa de quienes en su partido la tachaban, dicho en fino, de corta. Por cierto, no es la primera vez que en el PP se comportan de esta manera cuando quien triunfa no es hombre.

En La Moncloa, la misma mañana del jueves había regocijo. Más de un fontanero de Sánchez acabó con agujetas en los maxilares de tanta carcajada. Ni más ni menos que el PP, la única alternativa con experiencia de Gobierno, se practicaba la eutanasia en público. El sueño cumplido: Sánchez frente Vox.

El presidente como salvador de la democracia frente al nacional-populismo de la derecha. Sus socios del populismo de izquierda más los independentistas, los condenados por sedición y el partido continuador del proyecto totalitario de ETA, se cobrarán el precio más alto a cambio de sus imprescindibles votos en la siguiente investidura.

El PP camufló la necesaria refundación con un proceso de primarias que le ha destrozado. La moción de censura a Rajoy acabó con el proyecto iniciado por Aznar en 1989. Vox nació y creció gracias al desistimiento del PP en el Gobierno y después en la oposición. El partido de Abascal engorda, la abstención también y Ciudadanos recibe un respirador.

Como para no dimitir hoy mismo.

Juan Pablo Colmenarejo ( ABC )