UNA VICE PARA ASUNTOS SIN IMPORTANCIA Y 3 MINISTERIOS PARA CHUPAR DEL BOTE

Nuestro “amado líder”, que es un maestro de trileros, doctorado en estafas políticos –título verdadero, no como el otro-, ha pretendido engañar a su ahora aliado, y siempre enemigo, con los siguientes regalos:

Una vicepresidencia del gobierno, diluida entre otras tres, prácticamente sin competencia, y que yo llamo “para asuntos sin importancia”.

El PNN sin trabajo ni empleo, y cuya única ocupación es la política, con la carga de una gran dacha, una novia, compañera o lo que sea, y tres niños, la ha aceptado complacido, pues nunca había pensado llegar tan alto…

Hay que pagar al servicio, la hipoteca, etc., que la seguridad ya se la pagamos todos, por medio de ocho guardias civiles, nada menos, que ya se sabe que los okupas o los inmigrantes ilegales se instalan en tu chalet, y luego no hay forma de echarles.

Un ministerio de universidades, que tiene mucho sentido, pues en realidad viene a reconocer la situación fáctica previa: las universidades públicas están en manos de los comunistas, y además ese ministerio será un arma estupenda para hacer la vida imposible a las universidades privadas, únicas que funcionan bien, dicho sea de paso.

Un ministerio de igualdad, bueno, en realidad de supremacismo feminista, para la novia, pareja, compañera o lo que sea del “amado líder” de los comunistas.

¿Se imaginan ustedes a Franco nombrado a su esposa ministra, a González o a Rajoy…? (A Aznar no le cuento, pues influyó para nombrarla alcaldesa de Madrid, pese a ser manifiestamente incompetente…).

Y un ministerio de consumo, cuándo la mayoría de las competencias en esa materia están en manos de las autonomías, para colocar al “amado líder” de la Izquierda Hundida, esa izquierda que se resiste a desaparecer, mediante su fusión por absorción en Unidas Podemos.

¿Se imaginan ustedes que “gestión” va a hacer esta troupe…?

Es para echarse a temblar.

El “amado líder supremo”, por si acaso, no quiere al vicepresidente para asuntos sin importancia en el complejo de La Moncloa, y es lógico: el enemigo, cuánto más lejos, mejor.

Al fin y al cabo, nadie quiere dormir pensando que le van a dar una puñalada trapera en cualquier momento.

Ramiro Grau Morancho ( El Correo de Madrid )