UNAS CUENTAS ELECTORALISTAS, PERO NECESARIAS

EL MINISTRO de Hacienda registró ayer en el Congreso unos Presupuestos paradójicos: pese a venir cargados de caramelos, se enfrentan a la tramitación parlamentaria más difícil desde que arrancó la compleja legislatura actual.Escudado tras la recuperación económica, pero rehén de la debilidad de un Gobierno en minoría, Montoro presentó unas cuentas con guiños a todos: partidos políticos con poder autonómico, pensionistas, funcionarios, familias, colectivos varios.

Con las encuestas apuntalando a Cs, el PSOE de Pedro Sánchez instalado en el «no es no» y el PNV preso de su contraproducente estrategia de exigir el fin del 155 para apoyar unas cuentas sumamente generosas con el País Vasco, entendemos que al Gobierno no le quedaba otro remedio que hacer un Presupuesto político para salvar la legislatura. Sin embargo, un exceso de generosidad en partidas destinadas, por ejemplo, a inaugurar estaciones de AVE no parece la mejor manera de aprovechar la coyuntura para acometer las reformas estructurales que necesita un país con una tasa de paro superior al 16%.

El Gobierno va a destinar el aumento de la recaudación a incrementar el gasto en pensiones (que ya alcanza el 40,9% del total) con una subida de las prestaciones mínimas, a subir el sueldo a los funcionarios o a financiar la equiparación salarial de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Una decisión peligrosa porque podría desatar una espiral de gasto si otros colectivos exigen el mismo trato. Las cuentas públicas de 2018 también elevan el gasto en infraestructuras -nada menos que un 12%- para acelerar la apertura de estaciones de alta velocidad antes de las elecciones de 2019 o iniciar obras de mejora en aeropuertos.

También mejoran las partidas destinadas a Sanidad, Educación (con más becas) o violencia de género (con los 200 millones que se comprometieron en el Pacto de Estado). Y además, incluyen un incremento en las dotaciones financieras para comunidades autónomas y ayuntamientos que llegaría justo a tiempo para los comicios de 2019.

Pese a ese tufillo electoralista sería deseable que, en un momento político tan complicado, condicionado por la crisis institucional de Cataluña, el Gobierno pudiera sacar estos Presupuestos adelante por el bien de la estabilidad nacional. Para ello, Montoro afronta ahora semanas de difíciles negociaciones. Primero, para lograr que su proyecto se tramite, el Gobierno necesita los cinco diputados del PNV o un improbable apoyo del PSOE. Y después, para su aprobación definitiva sería necesario el apoyo del socio de los socialistas,Nueva Canarias. Reeditaría así el fructuoso acuerdo a siete bandas (Cs, PNV, UPN,Foro Asturias y los dos partidos canarios) con los que el PP logró aprobar las cuentas de 2017.

El Mundo