Los efectos devastadores del Covid-19 son cada vez más visibles con cada día que pasa. Ni las vacaciones de verano ni la más que segura nueva oleada de la pandemia pueden hacernos olvidar que las consecuencias sociales y económicas provocadas por el impacto del virus están más activas que nunca y más allá de la temible amenaza sanitaria del Covid-19.

España camina hacia una nueva y más letal tormenta perfecta, pero en esta ocasión sus consecuencias serían aún más catastróficas y definitivas que las de la primera ola de la pandemia. La falta de unidad política por parte de nuestros dirigentes, consecuencia de la intolerancia ideológica y sectaria de nuestro Gobierno, hace casi un imposible que se logre a tiempo un pacto para los Presupuestos Generales del Estado que dé una mínima garantía de seguridad a la estabilidad económica de España y que permita una pronta implementación de las ayudas aprobadas en Europa.

Mientras tanto el virus avanza sin descanso al igual que el desempleo y el hambre. En toda España miles de familias necesitan de la solidaridad de instituciones, asociaciones de vecinos, ONG y la Iglesia para poder sobrevivir. Las colas y los turnos de comidas en los comedores sociales y bancos de alimentos se han multiplicado por cuatro.

El segmento social de los beneficiarios de estas ayudas sociales ya no se limita a la población en riesgo de exclusión social, emigrantes y población vulnerable, ahora en las colas de los comedores sociales encuentras perfiles que nunca nos imaginamos ver en este contexto de necesidad.

El tercer sector, los agentes sociales y la sociedad civil en general, no se cansa de recordar a nuestros políticos que es más necesario que nunca que las ayudas sociales y la reactivación económica lleguen cuanto antes y que para ello urge un cambio de actitud por parte de ellos.

El futuro de nuestro país y el porvenir de las siguientes generaciones está en juego y por lo tanto la intolerancia ideológica no puede ser parte de esta ecuación. El virus nos ha enseñado que no entiende de género, ideología, credo o condición social, se lleva a todos por igual.

Por ello para poder vencer sus consecuencias económicas y sociales tenemos que avanzar en la solución todos juntos y unidos por igual.

Álvaro Ybarra Zabala ( ABC )