¿ VA A DOLER ?

Siempre existe un cauce para que un jefe de Estado traslade sus mensajes. El Rey Juan Carlos era maestro en estas lides. Recurriendo al famoso «borboneo», a veces mandaba un aviso mediante lo que a simple vista parecía una chanza volandera. Ayer en la toma de posesión de Sánchez se produjo un curioso diálogo.

Tras prometer el cargo, el presidente le hizo un comentario distendido al Rey: «Ocho meses para diez segundos». Felipe VI contestó: «Ha sido rápido, simple y sin dolor». Pero añadió algo más, cuatro palabras que ya aspiran a frase del año: «El dolor viene después».

Sería pretencioso hacer un juicio de intenciones concluyente sobre lo que quiso decir el Rey. Pudo ser una salida improvisada, sin la menor carga. O pudo ser un aviso a Sánchez sobre que con su coalición heterogénea y radical sudará tinta para gobernar.

Ayer, todavía en el minuto uno, ERC avisó que el pacto entre ambos no contempla apoyarle sus presupuestos, afirmación que Carmen Calvo salió a desmentir presto y regañona. Un Ejecutivo que no logra aprobar sus cuentas es solo gas.

Además, los separatistas exigieron la amnistía. ERC (y Bildu) supondrán un dolor de muelas permanente y cohabitar con Podemos será un cólico nefrítico. Socialistas y comunistas se han visto ya forzados a crear un politburó de vigilancia de su acuerdo, con diez comisarios, a fin de evitar que ministros de uno y otro bando se pisen las mangueras.

Por su parte Iglesias ha comenzado a anunciar a sus ministros sin esperar a El Presidente. Egos a codazos, separatistas pasando la factura. Sánchez va a pisar más clavos que un faquir.

Luis Ventoso ( ABC )