VALENTÍA POLÍTICA

La política española está falta de valientes. De líderes que se atrevan a decir la verdad y desafíen lo políticamente correcto, aun a riesgo de sufrir la vomitona de las redes y de los canales televisivos.

No hay que tener miedo. Pablo Casado se atrevió a decir y proponer ayer lo que millones de españoles vienen clamando: recuperar la competencia de educación para el Estado central. Giovanni Sartori, el recordado politólogo italiano, solía decir que «la Transición española había sido admirable en todo, menos en ceder la competencia de educación a las autonomías».

Muchos años después se comprobó lo certero de su análisis. La educación ha sido instrumentalizada, sobre todo por los partidos nacionalistas, para falsear la historia, justificar su deslealtad al proyecto democrático y común de España, y lo que es peor: para inocular odio entre los más jóvenes.

Casado no puede conformarse con ir a remolque de viejas inercias. Si de verdad quiere algún día gobernar España tiene que hacer propuestas valientes como la que ayer esbozó en Granada. Solo desde el coraje se construye el futuro.

El Astrolabio ( ABC )