VALENTINA

La jornada de ayer tuvo dos protagonistas: Valentina Cepeda y Felipe VI. Del discurso del Rey, oportuno y comprometido, tienen ustedes información y análisis en otras páginas de este diario.

Me detendré en Valentina Cepeda, la trabajadora del Congreso de los Diputados que con su mascarilla y sus guantes limpió el atril de los portavoces una y otra vez.

No faltó a su trabajo y además hizo posible el de otros. Como dijo el Rey en su discurso, «todos y cada uno somos necesarios».

Tal vez por ello, en la medida de lo posible, comprometidos con la defensa de la salud de los demás, quienes puedan trabajar, quienes tengan capacidad de seguir generando actividad, desde su casa o desde su empresa, deberían hacerlo.

Vencer esta situación es un esfuerzo colectivo, y conlleva disciplina y esfuerzo. No le niego, amigo lector, que habito en la duda entre el ejemplo de Valentina y la consigna de recluirse en casa.

La duda siempre es la búsqueda de la vida.

El Astrolabio ( ABC )