VALLS

La candidatura barcelonesa de Manuel Valls en sus horas más bajas (perdedor en las primarias socialistas, incumplidor de su palabra de apoyar al ganador, rechazado en las listas de Macron, diputado por los pelos: 132 votos más que una radical desconocida) produce sorpresa e hilaridad en Francia, donde a nadie preocupó una alcaldesa de París hija de emigrantes españoles (o el origen suizo-español de Valls cuando fue alcalde, diputado, ministro y primer ministro).

La razón es sencilla: ambos habían vivido en Francia toda su vida y conocían el país igual o mejor que los franceses. A nadie debería sorprender que Valls optase a la alcaldía cuando llevara un buen tiempo viviendo en Barcelona.

De momento, no podrá ser: tiene que ocuparse del censo para el referéndum de independencia… en una Nueva Caledonia dividida en dos. Veneno para la taquilla.

Tadeu ( El Mundo )