VALORES DEMOCRÁTICOS

«La mejor forma de que no explote una bomba es no colocarla». Esto lo dijo Bandrés a propósito de cuatro etarras que murieron dentro de un automóvil mientras manipulaban un artefacto explosivo.

Aplíquese el cuento, Sánchez. Antes de que a España, en sus manos, le explote la bomba de los independentistas, lo ideal es que vuelva al territorio de la Constitución y de la democracia que abandonó hace ya tiempo.

Puede llegar a explotar en sus manos y en su cara, pero el estallido reventará la convivencia.

Pretender ahora -a él que tanto le gusta el lenguaje bélico- echarle la culpa de esta impostura moral que supone pactar con los filoterroristas a la oposición, evidencia tres cosas: la carencia más absoluta de valores y convicciones democráticas; su pésima relación con la realidad y un cinismo galopante, que comienza a ser un problema de Estado.

Cuando se carece de formación intelectual y están ausentes los valores, el gobernante se desliza siempre por el pragmatismo.

La historia nos enseña que por el pragmatismo se llega a la delincuencia.

El Astrolabio ( ABC )