Es un personaje ridículo, y no me refiero a su estampa que parece sacada del álbum familiar de Danny DeVito o de un casting para la sordidez cinematográfica homosexual del Almodóvar debutante, aunque poniéndole una boina también hubiera hecho un buen papel como Sancho Panza de Paco Martínez Soria interpretando lo que realmente es: un cateto nacionalista catalán que, de tanto coquetear con los señoritos separatistas, está dispuesto a quitarse la cofia pseudo españolista que, para los hispanicidas catalanes, lleva como un estigma el PSC, a pesar de que sus líderes, sus militantes y los pocos votantes que le van quedando, estén todos más cerca de Simón Bolívar que de Bismarck. O sea, más agusto con los traidores a España que con la España que los socialistas han rejoneado en Cataluña con el mismo entusiasmo que los separatistas.

He ahí, si no, a los hermanitos Maragall, uno perdido en el Alzehimer y el otro encontrado en ERC.

Iceta viene a Madrit a ocupar un Ministerio creado ad hoc para la fragmentación cantonal asimétrica de la Nación, fortaleciendo a los mandarines autonómicos con traje regional y charanga con vocación de orquesta filarmónica, y a sodomizar a España con el indulto a los separatistas encarcelados en el oasis catalán para que puedan volver a intentar proclamar la independencia, tal y como prometieron hacer en cuanto les dieran el pase pernocta y les devolvieran sus legítimos derechos democráticos para pegarle, de grado o por la fuerza, el tiro de gracia a la Putaespaña, que es como cariñosamente llaman a la Nación que les paga el sueldo y la matanza.

A eso viene Iceta DeVito a Madrit, cargadito, eso sí, de vaselina y demás aceites y lubricantes democráticosdialogantesconsencuados y tolerantes para que cuando nos den por retambufa a todos viendo la romería de delincuentes hispanicidas indultados bailando la sardana sobre los despojos de España, de la Putaespaña, no se nos abra la fístula ni nos sangren las almorranas.

Y todo antes del Día de los Enamorados (¡qué ternura), jornada en la que en Cataluña irán a las urnas hasta los agonizantes de la Pandemia.

Para eso se han llevado a Illa a Cataluña, para que voten hasta los que ya coquetean con la muerte gracias a sus diagnósticos, a sus pronósticos, a sus recetas y a su gestión como ministro de Sanidad.

Eduardo García Serrano ( El Correo de Espaa )