Que vayan otros al psiquiatra

Yo hasta ahora conocía y era partidario del ménage à trois , pero la bacanal que se ha organizado en el congreso de los diputados en torno a Pedro Sánchez supera cualquier escenario sexual imaginable y dudo que un experimentado actor porno, como Nacho Vidal ,fuese capaz de superar tamaña proeza.

No piensen ustedes que estoy hablando metafóricamente porque el carajal que hemos presenciado  ayer en sus inicios, vivirá toda su intensidad erótica cuando se apaguen las luces del hemiciclo y Pedro  Sánchez  tenga que encamarse con un ex etarra sin pistola, un nazi catalán que le desprecia porque  le considera un ser inferior, un vasco que está haciendo cola para conseguir lo suyo después de haberse asegurado la bolsa de los millones que le sacó a Rajoy cuando hace unos días le hizo el timo de la estampita,  el dueño de un chalé en galapagar a punto de estrenar, los valencianos de Compromís, y algún otro señor que ayer  pasaba por allí.

Hay gente que estos días se mesa las barbas y otros que las ponen a remojar pero no hay que olvidar que Sánchez no es el único beneficiado con esta jugada maestra que le convertirá en reina por unos días y le garantizará una indemnización vitalicia, porque si  Santiago Segura – experto en conseguir subvenciones – se animase a hacer una nueva versión de Torrente, no necesitaría contratar a actores profesionales  porque solo con asomarse al hemiciclo encontraría un perfecto reparto.

Y ya que estoy hablando de cine  no estaría del todo mal hacer una versión española de la película “Entre pillos anda el juego”, aunque habría que traducir pillos por golfos para que el guion resultase más realista.

Entre el drama y la comedia no existe más que un breve tramo  que con frecuencia se confunde, y  aunque estos días asistimos a un espectáculo que solo excita al pornógrafo, les confieso que no me deprime,  porque no soy de los que van llorando por las esquinas, ni acostumbre a recitar aquello de “ay mísero de mi ay infelice”. 

Siempre veo la botella medio llena, tengo memoria de haber superado males mayores, creo es en mí mismo y en un montón de gente decente que conozco, en peores garitas hemos hecho guardia,  y  sé que a los tontos ambiciosos y a los corruptos reincidentes  les está esperando su merecido a la vuelta de la esquina.

 Esta noche he estado echando una pensada  y he decidido que la única asociación a la que me interesa pertenecer es al club de los poetas vivos, porque  en estos tiempos que corren no existe  ni vislumbro a mi alrededor otro un escenario  mas excitante.

Últimamente no me veo con mucha gente,  pero sí con algunos que tienen en su mochila más ocurrencias que lamentos, más sabiduría que rencores y más pasión que reproches, y no es porque no sintamos esos otros impulsos que hacen daño, pero hemos  elegido dedicarle un tiempo a recordar y discutir lo que escribieron los poetas muertos, y así los resucitamos,  y  dejamos que sean otros los que vayan a la consulta del psiquiatra.

Diego Armario