Lo de esta gentuza  de la izquierda con los difuntos es una enfermedad.

20 de septiembre de 2021. “Comienzan los trabajos de preparación del proceso de exhumación en el  Valle de los Caídos”.

Este lunes se han iniciado los trabajos previos al proceso de exhumación de setenta y siete personas cuyos restos se encuentran en las criptas de la basílica del Valle.

Decía D. Pedro Calderón De La Barca; “Vencer y perdonar es vencer dos veces”. Pues bien; tras la desgraciada contienda de la Guerra Civil Española,-que provocaron los rojos, además de sus consecuencias-, el régimen del Caudillo y finalmente la transición, a día de hoy han transcurrido 82 años.

Continúan el odio, la inquina, el afán de venganza, el rencor, el resentimiento, por haber perdido una guerra. El sueño del Generalísimo; consistió en la reconciliación de todos los españoles, sin diferencias de credo político ni de ideologías, creando una sociedad prospera, respetable y respetada; confortable, con trabajo, con educación, con asistencia médica, asistencia social, viviendas dignas, industrialización, y lo que es más importante de todo; “ilusión”; ilusión por vivir, por tener proyectos, por poder decir ¡soy español!, con orgullo y dignidad.

La izquierda, roja, encarnada en el partido que sea; es igual; desde que ha podido y se lo hemos consentido; se ha dedicado a hacer todo lo posible por  hacer recordar, la Guerra Civil, y remover recuerdos negros, con el fin de que no se apague la llama del odio, aunque para ello tengan que “subvertir” el orden de la historia, y contar mentiras en aras de mantener encendida esa llama.

La derecha acomplejada de este país, siempre  se ha puesto de perfil, desde la transición hacia “acá”, con el fin de no importunar a sus “estómagos agradecidos”, siendo los reyes del eufemismo, a la cobardía la llaman “prudencia”, y a la genuflexión, “concordia”.

La izquierda roja, hoy en forma de partidos políticos, no tienen ningún interés en reconfortar a las familias de los muertos del bando rojo en la guerra civil; ninguno; le trae sin cuidado; el único interés que los mueve a estos actos, es el desenterrar heridas y que las mismas vuelvan a sangrar. Volver a generar odios sobre algo que sucedió hace 82 años, aplicando una de las principales reglas de la ingeniería social, “Distraer de lo importante”.

“La distracción se convierte en el elemento primordial del control social. Consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de las decisiones de las élites políticas y económicas, empleando para ello el bombardeo constante de distracciones y de informaciones irrelevantes, al tiempo que se evita que la gente se interese por los conocimientos esenciales.”

España no necesita reabrir heridas; pero ellos sí;  aunque ello suponga remover el odio ancestral que nos tienen los rojos, “in saequlam saequlorum”, a través de: conferencias, libros, películas, y actos de profanación como este.

Desenterrar los restos de una persona, que se conoce el lugar donde  yace; es el acto más despreciable que pueda conferir un ser humano; pero en este caso muy rentable para la “cruzada roja” que están llevando a cabo desde hace más de cuarenta años estos criminales.

La necrofilia es una de las llamadas “parafilias”, por tanto una enfermedad; se encuentran habitualmente en un descontrol de los impulsos, en experiencias traumáticas pasadas, en la necesidad de búsqueda de sensaciones límite, o en la depresión y vacío personal. También suelen coexistir con adicciones, principalmente con drogas.

Existen desgraciadamente antecedentes remotos de estas actitudes, en el bando rojo antes, durante y después de la guerra civil; en las que se desenterraban cadáveres de religiosos/as, o personas de ideas de derechas, o militares, o abogados o cualesquiera que no comulgara con el Frente Popular.

Una vez profanados los cadáveres, los sometían a toda clase de escarnios y aberraciones, con objeto de desahogar el odio cainita con lo que quedaba de un ser humano inerte; dado que en el campo de batalla no tenían el honor ni la gallardía de combatir como Caballeros.

Andrés C.R. ( El Correo de España )